Mucosidad persistente en la garganta: causas y cómo aliviarla
El exceso de moco que desciende desde la nariz es la causa más común que está detrás de esta molestia, pero no es la única
Hay molestias que no duelen, pero que son capaces de llevar nuestra paciencia al límite. Entre ellas se ha hecho un hueco la incómoda sensación de tener continuamente una flema pegada en la garganta, inmóvil y haciéndose fuerte pese a los insistentes carraspeos. Tragas saliva una y otra vez, pero no consigues desprenderte de esa presencia incómoda que te acompaña ininterrumpidamente día y noche sin dar tregua.
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Y la cosa no queda ahí, ya que lo que comienza como una leve incomodidad, esa desagradable sensación de tener algo atrapado en la garganta, te hará toser con frecuencia, lo que terminará con una irritación de la mucosa y un enrojecimiento de la garganta que lo único que harán será agravar el problema.
No hay una única causa por la que esto puede ocurrir, sino que son varios los motivos que pueden hacer que sintamos esta desagradable sensación.
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Causas
Goteo posnasal
El goteo posnasal es la causa más frecuente que puede provocar esta sensación de mucosidad en la garganta. Se produce cuando hay un exceso de mocos en la nariz que, en vez de expulsarse hacia el exterior, bajan por la parte posterior de la garganta. Es frecuente que se produzca cuando hay resfriados, alergias o sinusitis. El resultado es esa sensación constante de tener que tragar o limpiar la garganta.
Infecciones respiratorias y medicinas
Infecciones respiratorias como la bronquitis o la neumonía pueden aumentar la producción de moco y generar esa percepción de tener algo atascado en la garganta. Algunos medicamentos, como los utilizados para tratar la hipertensión arterial, también pueden provocar como efecto secundario esa sensación de mucosidad persistente.
Reflujo gastroesofágico
La conocida como Enfermedad por reflujo gastroesofágico también puede estar detrás de este problema. Cuando el ácido del estómago vuelve al esófago, irrita la garganta y estimula la producción de mucosidad. En estos casos, evitar comidas copiosas y distanciar la cena del momento de acostarse ayuda a aliviar los síntomas.
Tabaco y contaminación
El tabaco irrita las vías respiratorias y favorece la producción de un moco espeso. Ante la exposición a polvo, contaminación o vapores químicos, el organismo también puede defenderse con una mucosidad excesiva. Los aparatos de aire acondicionado mal mantenidos, que dispersan microorganismos y generan cambios bruscos de temperatura, pueden favorecer alteraciones respiratorias que se manifiestan con esa flema persistente.
Deshidratación y disfagia
Cuando no bebemos suficiente agua, la mucosidad se vuelve más espesa y pegajosa y la sensación de tener algo encallado en la garganta se intensifica. La disfagia, el trastorno que dificulta tragar bien, también puede producir la impresión de que algo se ha quedado atascado.
Sin mucosidad
Conviene recordar que no siempre el carraspeo responde a una mucosidad real. A veces es un tic, un espasmo o un movimiento repetitivo e involuntario que la persona no puede controlar. Otras veces, una exploración revela que apenas hay secreciones y que la sensación procede de una mucosa irritada o inflamada que el cerebro interpreta como si hubiera una flema constante.
Medidas para aliviar la molestia
La buena noticia es que hay medidas sencillas para aliviar este malestar y una de ellas es mantener una correcta hidratación: beber alrededor de dos litros de agua al día ayuda a que la mucosidad sea menos espesa y más fácil de eliminar. Evitar el humo del tabaco y otros irritantes también resulta esencial.
El uso de un humidificador, sobre todo en climas secos o ambientes muy caldeados, mantiene la mucosa húmeda y reduce la sensación pegajosa. Hacer gárgaras con agua tibia y sal -media cucharadita en una taza- puede calmar la irritación. Dormir con la cabeza ligeramente elevada también facilita que la mucosidad no se acumule en la garganta durante la noche.
Los vahos con agua caliente ayudan a diluir las secreciones. La miel, por sus propiedades calmantes, y el jengibre, con su acción antiinflamatoria natural, también pueden incorporarse en infusiones. Incluso alimentos picantes como el rábano rusticano, el wasabi o la mostaza ayudan a fluidificar las secreciones y a despejar la congestión nasal.
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Cuándo consultar al médico
En la mayoría de los casos, esa sensación de tener una flema en la garganta no es grave, pero si persiste, es muy molesta o va acompañada de dificultad para respirar, dolor en el pecho, pérdida de peso inexplicable o sangre en la mucosidad, es imprescindible consultar al médico. Dar con la raíz del problema es el primer paso para acabar con dicha incomodidad.
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