Los huevos son uno de los alimentos más versátiles y consumidos en muchos hogares.
Se pueden preparar de muchas formas e incorporar en numerosos platos, por lo que la mayoría de la gente los considera un alimento esencial en su dieta y de consumo habitual.
Sin embargo, su relación con el colesterol ha generado debate durante años, y muchas personas consideran que no se debe consumir en exceso.
Según el popular cardiólogo y divulgador Aurelio Rojas, el huevo no aumenta el colesterol ni los triglicéridos. "De hecho, con una dieta baja en azúcares, puede ayudar a bajarlos", añade.
Asimismo, explica que este alimento no daña el corazón: "En la mayoría de personas sanas, comer huevos de forma moderada no se asocia a un aumento significativo del riesgo cardiovascular".
"Y aquí está la clave: el problema casi nunca es un alimento aislado. El problema suele ser el contexto completo. No es lo mismo acompañar los huevos de vegetales, aceite de oliva virgen extra y ejercicio… que de ultraprocesados, fritos, sedentarismo y exceso de azúcar", señala el especialista.
Sin embargo, matiza que el huevo es "infinitamente" más saludable que lo que desayuna la mayoría de la gente: bollería, ultraprocesados...
"La evidencia actual sugiere que 1 huevo al día es seguro para la mayoría de personas sanas. Personas con hipercolesterolemia familiar, diabetes de alto riesgo cardiovascular o antecedentes concretos deben individualizarlo con su médico", sentencia.
Completos, nutritivos y accesibles
El huevo es, sin lugar a dudas, uno de los alimentos más completos, nutritivos y accesibles que podemos incorporar a nuestra dieta diaria.
Durante muchos años cargó con el mito injustificado de que su consumo frecuente elevaba los niveles de colesterol perjudicial en la sangre.
Sin embargo, la evidencia científica reciente ha demostrado de forma contundente que es un aliado indispensable en cualquier plan de alimentación equilibrado y saludable.
Este alimento destaca fundamentalmente por aportar proteínas de un altísimo valor biológico, ya que contienen todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo humano necesita para regenerar los tejidos y mantener la masa muscular en óptimas condiciones.
Además, su yema alberga una gran cantidad de micronutrientes vitales. Entre ellos se encuentra la vitamina D, fundamental para la absorción del calcio y la salud ósea, así como la vitamina A.
También es una fuente excelente de hierro, de antioxidantes como la luteína y la zeaxantina, que protegen activamente la salud ocular, y de colina, un nutriente indispensable para el buen funcionamiento del cerebro y la memoria.
Cómo comerlo
La forma en la que preparamos este alimento influye directamente en su aporte calórico final y en cómo nuestro organismo asimila sus múltiples nutrientes.
Para maximizar sus beneficios sin sumar grasas innecesarias, el huevo cocido es una de las alternativas más recomendables. Al hervirlo entero, no requiere ninguna grasa añadida, manteniendo sus calorías al mínimo, y su cocción facilita que el cuerpo absorba casi la totalidad de sus proteínas.
Otra excelente opción culinaria es el huevo escalfado o poché, que se cocina sumergiéndolo en agua muy caliente sin cáscara. Este método consigue una textura cremosa y ligera sin necesidad de utilizar aceites.
Finalmente, prepararlo a la plancha resulta la gran alternativa frente al clásico huevo frito. Utilizando tan solo unas gotas de aceite de oliva virgen extra, se logra un resultado delicioso sin disparar las calorías ni alterar sus beneficios originales.