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Siete claves para prevenir la aparición de varices

Miles de personas notan sus piernas cansadas, un síntoma cotidiano que muchos ignoran y que puede acabar en varices. La farmacéutica Piluca Barrau explica que se trata de una señal silenciosa de que la circulación no está funcionando bien y advierte sobre su peligrosidad

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No duele, no incapacita y suele aparecer al finalizar el día. Por eso, la sensación de piernas cansadas, hinchadas o con hormigueo suele pasarse por alto. Sin embargo, no es simplemente cansancio tras una larga jornada laboral o de turismo: es uno de los primeros signos de alteración del sistema circulatorio. “Es un síntoma muy frecuente en farmacia, pero también muy infravalorado. La mayoría de pacientes no lo relaciona con un problema venoso hasta que aparecen las varices, explica Piluca Barrau, farmacéutica y experta en dermocosmética, salud integral y salud femenina.

Las varices no surgen de forma repentina. Son la consecuencia de un proceso progresivo en el que el retorno venoso se va deteriorando, por lo que es necesario conocer por qué se producen y cómo es posible abordar este problema. La experta nos indica las claves para prevenir su aparición.

1. Conocer por qué ocurre este problema

Cuando pasamos muchas horas de pie o sentados sin movernos, la sangre se acumula en las piernas, provocando sensación de pesadez, hinchazón y calambres u hormigueo. Con el tiempo, este aumento de presión hace que las venas pierdan elasticidad y se dilaten. “El error es pensar que hasta que no vemos la vena, no hay problema, pero la alteración empieza mucho antes”, apunta.

A diferencia de otras zonas del cuerpo, la sangre en las piernas necesita subir hacia el corazón, “va contra la gravedad”. Para lograrlo, depende de dos factores clave: el correcto funcionamiento de las válvulas venosas y la activación de la musculatura de la pantorrilla.

2. Aceptar que no es estética, sino salud vascular

Aunque muchas veces se asocia a un problema estético, la insuficiencia venosa tiene implicaciones funcionales, pudiendo provocar fatiga muscular, sensación constante de pesadez y peor recuperación tras el esfuerzo. “Hablar de circulación no es hablar de belleza, es hablar de salud”.

3. Abordarlo desde la farmacia

El abordaje eficaz no se basa en una única solución, sino en la combinación de varias herramientas:

Activación interna del sistema venoso: los venotónicos son suplementos naturales que pueden ser clave en personas con síntomas recurrentes o trabajos de riesgo.

Alivio rápido de los síntomas: productos tópicos como una crema de circulación proporcionan frescor inmediato y sensación de ligereza.

 • Cuidado cutáneo: realizar masajes en sentido ascendente, así como darse duchas de agua fría en las piernas nos puede ayudar a activar el sistema venoso. Exfoliar e hidratar la piel también lo favorece.

“El tratamiento no debe centrarse solo en aliviar, sino en mejorar cómo funciona la circulación. Hoy en día desde la farmacia podemos calcular el retorno venoso a través de una maquinaria específica que tan solo en 10 minutos nos dice cómo se encuentra nuestra circulación”, apunta la experta.

4. Moverse

Uno de los factores más determinantes es también el más sencillo: moverse. La pantorrilla actúa como una bomba que impulsa la sangre hacia el corazón. Sin ese estímulo, la circulación se ralentiza. Por eso, recomienda incorporar a la rutina diaria actividades como caminar, nadar, ir en bicicleta o usar una elíptica. Incluso pequeños gestos, como levantar los talones, cambiar de postura, elevar las piernas al regresar a casa durante media hora y dormir con la zona de los pies de la cama algo elevada tienen un impacto positivo real.

5. Usar correctamente medias de compresión

Las medias de compresión de farmacia siguen siendo una de las herramientas más útiles, pero su eficacia depende de cómo se utilicen. “Las medias de compresión son una medida prioritaria en el manejo de la insuficiencia venosa y las piernas cansadas. Pero su eficacia es mayor cuando se colocan por la mañana, antes de que la pierna se hinche”, explica.

6. Huir de hábitos que empeoran el problema

Existen factores cotidianos que favorecen la aparición de los síntomas y es necesario evitarlos al máximo en la medida de lo posible, ya que aumentan la presión venosa y dificultan el retorno sanguíneo. Por ejemplo, permanecer muchas horas en la misma posición, cruzar las piernas de forma habitual, usar ropa muy ajustada, o exponerse prolongadamente al calor.

7. Prestar atención a tiempo y actuar

Es recomendable consultar con un profesional sanitario si aparecen hinchazón unilateral, dolor intenso, cambios en la piel y lesiones o úlceras. Detectar los síntomas a tiempo y abordarlos de forma adecuada permite frenar la progresión y mejorar significativamente la calidad de vida. “Las piernas cansadas no son el final del día, son el principio de un problema si no se actúa”, concluye.