pamplona. La trayectoria que seguirá la línea de Alta Velocidad en Iparralde comienza a coger forma y, con ello, la conexión de la Y vasca con Europa parece esclarecerse. Queda por definir a su vez el punto de enlace de Navarra con la Y vasca (está pendiente el estudio informativo y falta año y medio para concretarse). El tramo más avanzado -el proyecto más avanzado- es el de Castejón-Pamplona y la previsión del Gobierno foral es firmar en marzo el convenio de financiación con el Estado.

Por otro lado, la instancia que debe proponer el recorrido al Gobierno francés comunicó ayer la decisión de primar el trazado oeste, que a través de Urruña -respetando el monte Larrun- enlazará con Irun por Biriatu. En una reunión celebrada ayer en Burdeos, se delimitó una franja de un kilómetro de ancho por el que pasará el TGV, aunque es el Ministerio francés de Ecología, de Energía y de Desarrollo Sostenible quien ahora debe dar el visto bueno a este planteamiento.

La línea férrea por la que se decantan técnicos y responsables de la red ferroviaria francesa llegaría desde Capbreton a Lapurdi, donde entraría por Lehuntze y Mugerre. Tras atravesar por municipios como Basusarri, Hiriburu, Arrangoitze, Donibane Lohizune o Ziburu, desde Urruña y Biriatu enlazaría con el ramal vasco de Alta Velocidad. En el encuentro de ayer no se reveló de qué forma se conectaría este trazado.

Al otro lado de la balanza, se sitúan las poblaciones que se encontraban en el camino oriental, como Azkaine y Uztaritze, que finalmente se librarán de acoger las vías ferroviarias.

"Se trata de una proposición que le haremos al ministro, una franja de un kilometro de ancho por el que pasaría el tren. Pero para que el ministro tome una decisión definitiva, el comité de pilotaje ha pedido a la red ferroviaria que realice una evaluación más concreta y definitiva del trayecto", explicaron desde la Red Ferroviaria de Francia (RFF), al término de la reunión.

Reactivación El encuentro también sirvió para aclarar que el 60% de las vías transcurrirá bajo tierra y que no se tocará el monte Larrun. De esta primera aproximación, el Gobierno francés deberá proyectar una franja de 50 metros de ancho por el que pasará el TGV, que será objeto de una encuesta pública que se prevé realizar el año que viene. A falta del refrendo ministerial, y más allá de la definición del trazado, la concreción del trazado de Alta Velocidad por Iparralde supone de facto la reactivación del eje Atlántico como futuro cauce de las comunicaciones entre Lisboa, Madrid y París; entre Europa y la Península Ibérica.

Reacción También coge forma la conexión de la Y vasca con Francia y Europa a través del País Vasco continental. El consejero vasco de Transportes, Iñaki Arriola, ya ha confirmado que el trazado del Tren de Alta Velocidad contará en la Comunidad Autónoma Vasca con seis estaciones (cuatro de ellas en Gipuzkoa): Bilbao, Vitoria, Donostia, Ezkio-Itsaso, Astigarraga e Irun. La ciudad bidasoarra, en caso de que se confirme la trayectoria definida para el territorio labortano, serviría como enlace con Biriatu.

Resta por ver la reacción de la sociedad labortana. No en vano, entre Burdeos y Hendaia, es en la costa vasca donde la oposición a la nueva línea ferroviaria ha sido más notoria. Casi la totalidad de los ediles locales han mostrado su rechazo a la construcción de una línea férrea alternativa a la existente en la actualidad entre Baiona y la muga del Bidasoa. Con este trazado, los pasajeros llegarían de Burdeos a Bilbao en una hora y 45 minutos, mientras que el viaje entre Burdeos-Madrid supondría tres horas y 35 minutos.