pamplona. Aunque aún quedan pendientes de finalizar análisis secundarios, los resultados de la necropsia avalarían el ahogamiento como causa del deceso.
A pesar de que todo indica que el cuerpo pertenece al joven de origen ecuatoriano que desapareció la madrugada del pasado 26 de diciembre en Pamplona, serán las pruebas genéticas las que confirmen de forma indubitada su identidad. Para ello, ayer le fue realizada una extracción de sangre a la madre de Darwin Fernando, que se cotejará con las muestras de ADN obtenidas del cadáver. Los resultados de esta prueba, a la que se le ha dado máxima urgencia, tardarán unas 48 horas.
El avanzado estado de descomposición que presentaba el cuerpo hicieron imposible ayer que la identidad se pudiera confirmar mediante el cotejo de las huellas dactilares. Sin embargo, tanto las características antropomórficas, como la ropa con la que fue hallado el cuerpo coinciden con las del desaparecido, así como un tatuaje característico de la letra F en su muñeca derecha.
La necropsia, en cualquier caso, no ha encontrado en los restos mortales localizados el domingo en Etxauri. No figuran fracturas óseas ni otras heridas subcutáneas. Tampoco presentaba lesiones externas, a excepción de las marcas de arrastre propias del desplazamiento por el cauce del río Arga, por lo que no existen indicios de un posible homicidio y la tesis de un accidente cobraría fuerza, aunque fuentes familiares señalaron ayer que Darwin sabía nadar a la perfección.
Las investigación del Cuerpo Nacional de Policía continúa abierta para esclarecer todas las circunstancias en las que se produjo el fallecimiento y, en ese sentido, datar la muerte resulta de especial importancia. Para ello se analizarán muestras de tejido que servirán para delimitar aproximadamente cuántos días llevaba el cuerpo sumergido en el río y así determinar la fecha del suceso, aunque el estado que presentaba podría ser compatible con el tiempo que llevaba Darwin Fernando Piedra en paradero desconocido.
pruebas de vida Los investigadores del Cuerpo Nacional de Policía han trabajado con todas las hipótesis abiertas desde que su familia denunció la desaparición del joven, residente en Pamplona desde hace diez años. Sin embargo, la existencia de pruebas de vida, como testimonios de allegados que aseguraban haberle visto con posterioridad al 26 de diciembre, orientaron las pesquisas y retrasaron la búsqueda del joven en el río Arga. La Policía Nacional recibió pistas en Galicia, Logroño, Tierra Estella y también en el Casco Viejo de Pamplona.
Además, los investigadores disponen de información de la operadora de telefonía móvil de Darwin de tres llamadas realizadas desde su número en días posteriores a su desaparición a uno de sus hermanos y a otras dos personas de su entorno. Se trataría de conexiones sin duración o infructuosas, cuya explicación técnica aún no ha podido concretarse, por lo que se mantienen bajo investigación policial.