pamplona. De los 250 navarros en diálisis, tan solo el 18% está en tratamiento con diálisis peritoneal. Sin embargo, de los que mantienen su empleo un 63% son tratados con esta modalidad, según informó Juan Carlos Julián, miembro de ALCER, en la presentación del Estudio de situación sociolaboral y el costo social del tratamiento de la Enfermedad Renal Crónica (ERC). Este estudio demuestra que el 48% de los pacientes tratados con este método siguen activos laboralmente, mientras que de los que utilizan hemodiálisis solo trabaja el 22%. Incluso el porcentaje es superior al de los transplantados, entre los que el 39% cuenta con empleo. Según explican en las conclusiones de la investigación, "la diálisis peritoneal permite al paciente continuar con su vida laboral y personal activa y les proporciona mayor libertad y calidad de vida". A partir de estos datos se extrae que el impacto social y económico de la hemodiálisis es mayor que el que provoca la diálisis peritoneal, ya que genera un mayor número de bajas en las contribuciones al sistema de la seguridad social y, por tanto, mayores costes generales. Esto, añadido a que el tratamiento con hemodiálisis es un 44% más costoso, actúa contra la sostenibilidad del sistema, según explicaron desde ALCER.

El caso de Navarra es especialmente preocupante ya que tan solo un 18% de los enfermos renales usa este tratamiento, mientras que en otras comunidades como Cantabria o País Vasco se sitúan en el 28% y el 22% respectivamente. Según Julián, "el transplante es la mejor opción pero solo un 20% de los pacientes puede optar a él y entre el resto, el estudio señala que los pacientes en diálisis peritoneal automatizada tienen tres veces más opciones de estar ocupados".