pamplona. "A nivel nacional, el número de suicidios en jóvenes aumentó un 4% en 2009. En Navarra, el total de suicidios ascendió un 13,46%, lo que nos sitúa como la quinta comunidad con más tasa de este tipo de muerte violenta, con 9,54 por 100.000 habitantes", explicó ayer José Ramón Loitegui, presidente del Colegio Oficial de Psicólogos de Navarra, en el marco de las jornadas organizadas por el Teléfono de la Esperanza navarro El suicidio en la adolescencia.

Junto a Ceuta y Melilla, la Comunidad Foral tiene las tasas más altas de suicidio, y tan sólo nos superan Galicia, Asturias, Ceuta y Baleares. Con todo, el psicólogo advirtió de que "tampoco es muy acertada la actitud con la que las administraciones sanitarias abordan el suicidio: minimizando su existencia, maquillando la realidad e incluso ocultando las cifras reales de muertes". Loitegui señaló también que detrás de muchos accidentes de coche en adolescentes, "puede haberse dado un uso del vehículo como arma de autodestrucción".

En una sociedad dominada, dijo, " por las relaciones deshumanizadas vía Internet, la situación de crisis, la pérdida de valores y la presencia de enfermedades mentales, el joven se siente solo, encerrado en su habitación". Dentro de este aislamiento, la ruptura de parejas y decepciones amorosas siguen siendo el principal motivo para suicidarse.

"La causa del aumento de la conducta suicida parece ser sobre todo social, pues esta tendencia no parece tener otra lógica. Tras el suicidio casi siempre hay una enfermedad mental, diagnosticada o no, que diferentes factores de riesgo pueden potenciar", explicó el psicólogo.

Los intentos suicidas son mucho más frecuentes en las mujeres que en los hombres, en proporción de una fémina por cada cuatro varones. La diferencia es que las mujeres no terminan su autoagresión, mientras que los hombres sí lo hacen. En ellos, parecen influir más los motivos de fracaso en los estudios o en el trabajo, el sentirse solo. En ellas, influye mucho los motivo emocionales, sobre todo el fracaso sentimental. En el caso de las más jóvenes, este fracaso se empeora cuando sus compañeras la utilizan como objeto de burla.

enseñar a ser personas En las conferencias, organizadas con motivo del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, también estuvo presente el profesor de Educación de la Universidad de La Laguna (Tenerife) Manuel Segura, ya jubilado, quien indicó las pautas educativas necesarias para que el niño adquiera los recursos que en un futuro le ayuden a afrontar los problemas.

"Uno se hace persona al relacionarse. Tenemos que enseñar a los jóvenes a ser personas. Quien no quiere ni es querido está al borde del suicidio o de enfermedad mental", puntualizó el experto. "Padres, amistades, profesores... es tarea de todos detectar cuando algo no funciona".

"Al que tiene una conducta suicida hay que devolverle el amor por la vida: hay que devolverle sus amistades, el cariño de la familia. En definitiva, evitar que se aísle de todo lo que le rodea. Hay que dejarle hablar, escucharle sin emitir juicios", añadió Segura.

El profesor universitario destacó que, dentro del proceso educativo, hay que enseñar al joven a pensar por sí mismo, a manejar las emociones, tanto positivas como negativas y, por último, a tener valores que den sentido a las acciones que realizamos.

"Antes, las sociedades se enfrentaban a los cambios según venían: por ejemplo, cuando apareció la imprenta, todo el mundo tuvo que adaptarse a la nueva realidad. En la actualidad, hay varios frentes abiertos: drogas, violencia y sexo en televisión, los peligros de Internet, la actual inestabilidad familiar, el desempleo, la falta de respeto hacia los padres, etc", explicó Segura. "El niño que no se ha sentido seguro en la infancia tendrá menos herramientas para afrontar su futuro".

Así, Segura recalcó la importancia de estar atentos: "Es tarea de todos educar a nuestros jóvenes, prestar atención cuando nos parece que algo va mal y actuar".