pamplona. Los últimos datos registrados en Navarra indican que un 5,3% de la población participa en algún programa de voluntariado, ofreciendo de manera desinteresada y solidaria su tiempo a la realización de actividades que, de otra forma, no se llevarían a cabo. Representantes de algunas de las 890 entidades que se nutren de la labor de estas personas, afirmaron ayer, Día del Voluntariado, que la crisis está contribuyendo a ser más solidarios.
Según el informe de la Fundación Vives sobre el Tercer Sector de Acción Social en 2010, más de 33.500 navarros son miembros o colaboran con alguna de las 890 entidades que en Navarra atienden a necesidades muy variadas de la sociedad. Esta cifra de voluntariado aumenta cada año, y no parece mermarse pese a la complicada situación económica actual: "A veces, cuando una familia lo está pasando mal, es más fácil que se ponga en la situación de quienes están peor, y eso les mueve a ayudar", explica Celia Eseverri, del grupo de voluntariado de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Pamplona. "Nuestra labor de voluntariado consiste en acompañar a las personas, ya mayores, que se encuentran convalecientes. El hablar de cosas sencillas, de las pequeñas dificultades que día a día atraviesan, es inmensamente liberador para ellos", añade Eseverri.
Este Hospital tiene un sistema de voluntariado coordinado por una trabajadora social, que se encarga de poner en contacto con el personal sanitario. Se busca encajar el perfil del paciente y el perfil del voluntario, para que la atención sea lo más adecuada posible. "Ahora, con tanto paro, sí que hemos notado que la gente, al tener más tiempo libre, atiende más y mejor a sus familiares. Pero, hasta la llegada de la crisis, había mucha gente mayor que se pasaba día tras día sin recibir ni una sola visita".
Quien también ha visto un lado positivo a la crisis es Ángel Albéniz, responsable del departamento de Voluntariado de Cruz Roja en Pamplona: "Estamos creciendo al orden de 200 voluntarios al año. En lo que va de 2011, se han sumado 244 personas, alcanzando los 2.609 voluntarios". Las áreas en las que trabajan principalmente son en intervención social y departamentos como juventud y empleo, así como en temas sanitarios. "Cada vez se acercan más a Cruz Roja debido a que no tienen actividad laboral y disponen de más tiempo libre para poder dedicarlo a una acción solidaria o de voluntariado. Es el lado positivo de la situación actual: la gente con tiempo se acerca", indica Albéniz.
De igual modo, desde la asociación han percibido cómo debido a la crisis económica "donde más voluntariado hace falta es en intervención social, debido a las grandes necesidades que se genera". Asimismo, "en el apartado sanitario se acerca gente más joven que buscan ayudar y a la vez, una posible salida laboral, ya que les cualificamos para montarse en una ambulancia, por ejemplo", señala Albéniz.
En este sentido, Uxue Ramirez, técnica de la Oficina del Voluntariado del Ayuntamiento de Pamplona, explica: "Hay entidades que no lo valoran positivamente porque no creen que sea un compromiso a largo plazo, que en cierto modo exige el voluntariado. Para otras, como Cáritas o el comedor social París 365, que han registrado un aumento de la demanda de actividad en el último año, toda ayuda es buena".
mujer de 30 años En cuanto al perfil de los que se acercan a la Oficina de Voluntariado del Ayuntamiento para a través de ella ponerse en contacto con asociaciones es de "en un 70% mujer, de unos 30 años", datos que dependen de la asociación o la vía por la que se actúe.
El tipo de colectivos que trabajan en Navarra es de lo más variopinto: se puede colaborar con menores, ancianos, enfermos, adolescentes con problemas de atención, etc. Además, si bien el ser voluntario requiere un compromiso en cuanto al tiempo de trabajo y la dedicación, los horarios a los que acogerse, en función de la disponibilidad que se tenga, son diversos. "Se puede colaborar dos horas al día, semanalmente en un taller de abalorios o una semana en vacaciones. El voluntario se compromete al tiempo que él quiere y decide", explica Patricia Echarren, de la asociación de personas con daño cerebral adquirido Adacen.
Con un poco de interés, se puede hacer mucho. En la Rochapea, el colectivo Batean, destinado al ocio socioeducativo de los más jóvenes, mueve a unos 400 niños y niñas, con poco más de 20 monitores voluntarios. "Por ejemplo, hay 80 pequeños en los grupos de Euskal Dantza, organizados por dos monitoras", indica Alicia Fernández, de la asociación. "Toda ayuda es muy útil".