PAMPLONA - Los toros de la ganadería salmantina Garcigrande, que desembarcaron en Pamplona este martes, tuvieron que ser cambiados de corral ayer por la mañana a causa del barro y los charcos que reinaban en el establo en el que estaban alojados. Así, los siete astados de Garcigrande ya no están visibles al público, puesto que el nuevo corral no cuenta, como sí lo hacen los otros siete, con las ventanas por las que la gente puede observarlos.

Además, también durante la mañana de ayer, los toros de Jandilla (Cádiz), llegaron a los Corrales del Gas. Aunque en un primer momento se dudó si podían ser desembarcados, a las 10.30 horas de ayer los morlacos descansaban en las instalaciones. Aun así, desde la Casa de la Misericordia apuntaban que éstos no están aún visibles al público “porque tienen que descansar del estrés y cansancio que les supone el viaje hasta Pamplona”.

DESAHOGAR EL TERRENO El suelo de barro de los corrales es la única vía para tragar el agua de las lluvias. Pero no ha sido suficiente, y el agua y el barro llegaba a los animales hasta casi la mitad de sus patas, por lo que la Meca tuvo que recurrir a una bomba para extraer el agua que la tierra no podía absorber.

Las labores de trabajo, de la que se encargaron dos operarios, tuvieron lugar ayer al mediodía, en el momento en el que los corrales estuvieron cerrados al público.

Por otra parte, el mal tiempo causa también incertidumbre sobre cuándo llegarán las tres ganaderías (Fuente Ymbro, Adolfo Martín y Miura) que quedan para completar el equipo taurino de los encierros de estos Sanfermines. Pese a que el consejero Morrás afirmó ayer que los toros no desembarcarán hasta el domingo, desde la Casa de la Misericordia aseguran que la decisión “va más allá y se verá conforme pasen los días y se vea cómo están los corrales”. - N.B.