de los sótanos a las vitrinas. La Universidad Pública de Navarra expone su patrimonio científico y técnico empleado en la práctica profesional y científica de las distintas disciplinas que se imparten en la universidad. El museo fue presentado ayer en rueda de prensa por la vicerrectora de Proyección Universitario, Eloísa Ramírez, junto a Antonio Vela y Joaquín Sevilla, profesores de la UPNA y miembros de la Asociación de Amigos de la Ciencia, pieza clave en la realización del proyecto del museo.
El objetivo del proyecto es catalogar, conservar y exponer los objetos que se han ido empleando a lo largo de los años, así como otorgarles valor. “Estos objetos merecen ser reconocidos y presentados por su calidad profesional”, explicaba la vicerrectora. Hasta el momento han catalogado 172 piezas, pero “podemos quintuplicar fácilmente esa cantidad”, añadió Joaquín Sevilla. Las piezas provienen de disciplinas diferentes y a través de ellos tratan de contar el recorrido de todos estos ámbitos. Han pasado entre 30 y 40 años de las primeras disciplinas y “todas ellas han sufrido una revolución”, afirmó Joaquín Sevilla, por lo que la universidad busca proporcionar, no solo a los estudiantes, sino también al resto de la sociedad una perspectiva histórica que posibilite una mejor comprensión de la realidad actual.
“Este proyecto surge hace un año con la preocupación por la preservación de estos materiales que se han quedado obsoletos pero que funcionan -explicó Antonio Vela, presidente de la Asociación de Amigos de la Ciencia- y posteriormente se estructuraron por temáticas”. El punto de partida del proyecto es el Museo de las Telecomunicaciones, situado en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales y de Telecomunicación, pero esta idea se pretende aplicar en otros ámbitos como los aparatos de cálculo del edificio El Sario u objetos como microfilmadoras o una imprenta tipográfica de 1867 en la Biblioteca.
El museo tendrá un carácter distributivo por las vitrinas de los distintos centros y departamentos de la UPNA. “Cada cosa sigue estando en su sitio pero colocada de manera adecuada para ser mostrada”, afirmó la vicerrector. Además de en las vitrinas, todos los objetos se podrán consultar en la web creada por la UPNA para este proyecto. Junto a estas dos primeras fases, se realizarán visitas guiadas y especializadas con el objetivo de enriquecer la exposición de los objetos, previstas para la semana de la Ciencia en noviembre. Pero este museo no termina con la exposición puntual de los objetos actuales, sino que como definió Joaquín Sevilla, se trata de “un museo en construcción permanente, porque un museo así no se termina nunca”.
“Estamos descubriendo mucho más de lo que esperábamos”, aseguraron, y añadieron que esto es gracias a la empresa colectiva en la que se han convertido llevando a cabo el proyecto del museo y a la ayuda entusiasta que han recibido por parte de todos.
el sitio web “La plataforma virtual busca dar unidad al proyecto”, explicó Joaquín Sevilla. La vicerrectora transmitió la importancia que le da la UPNA a las plataformas virtuales como manera más ágil y accesible para todos. Se trata de un catálogo virtual donde se muestra una foto de calidad de cada uno de los objetos que son protagonistas de la exposición, junto a una ficha explicativa, técnica y detallada de las características de cada uno de ellos. El objetivo de la web es la divulgación del conocimiento científico a toda la sociedad y de ahí la relevancia que se le da a esta plataforma como fundamento del proyecto.
Reloj de control. Este objeto es uno de los accesorios de las centralitas telefónicas, que forma parte del Museo de las Telecomunicaciones y que está ubicado en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales y de Telecomunicaciones,
Scáner y visor de microfilms y microfichas. Esta máquina, cuyo nombre técnico es Canon MS 350, se encuentra en el edificio de la Biblioteca y es un sistema de archivo, gestión y difusión documental. Su objetivo es obtener una reproducción exacta del documento original.
Máquina calculadora metálica. Esta pieza, de nombre Original Odhner, forma parte de la exposición de aparatos de cálculo que se encuentra en el edificio El Sario y que cuenta con más de un centenar de máquinas que el ser humano ha utilizado para sus cálculos desde el siglo III hasta el XX.