Síguenos en redes sociales:

Cáseda honra y da voz a las familias de los fusilados en 1936

Los restos de los cinco vecinos llegaron arropados por el pueblo y con el apoyo del Gobierno

Cáseda honra y da voz a las familias de los fusilados en 1936

cáseda - Los restos de Eladio Celaya, Alfonso y Marcelino Guinda, Babil Folio, y una quinta persona sin identificar, llegaron ayer a Cáseda para quedarse en el mausoleo de los 52 asesinados tras el golpe militar del 36, entre la emoción del pueblo, amplia representación municipal y el reconocimiento del Gobierno.

En brazos de sus familiares: Maribel Celaya, Sergio Biurrun, Egoitz Azanza, y de Cristina Palacios y Mikel Aiape, del colectivo Cáseda por la Memoria, fueron llevados de la iglesia al ayuntamiento, escenarios elegidos para el homenaje.

Fue en el salón de sesiones donde, la consejera de Relaciones Ciudadanas e Institucionales, Ana Ollo, tomó la palabra, presa de la emoción en las familias, e hizo la entrega oficial de restos y reiteró el compromiso rotundo del Gobierno “en un tiempo nuevo” para seguir con la búsqueda de los que fueron “vilmente asesinados”, y para lograr un futuro en paz, “difícil si no se reconoce la verdad del pasado”, recalcó.

HISTORIAS ROBADAS. En la plaza del Portal, pequeña para acoger a todos los presentes, Andrea Aiape dio paso a la voz de la denuncia y a los emocionantes recuerdos, precedida por el Alto de Loiti, de Fermín Valencia que suena en Cáseda, por su proximidad y vínculo con la historia, con mayor sensibilidad.

Maribel Celaya, la sobrina del párroco Eladio, abrió los relatos de bondad, miedo y silencio, pero también de lucha y esperanza, y expresó con firmeza que: “No hay alfombra que pueda ocultar la basura de la desmemoria”.

Le tomó la palabra, la joven Garazi Azanza, para recalcar la solidaridad, generosidad y honestidad de su bisabuelo, Alfon so Guinda, “valores que molestaron a sus asesinos”, a la que siguió el también joven, Sergio Biurrun, bisnieto de Marcelino, asesinado junto Alfonso, quien recalcó con voz quebrada el desprecio vecinal, la humillación y la represión estatal que sufrieron las mujeres de su familia. Por su parte, Cristina Palacios, nieta de Pedro Belloso, asesinado sin encontrar, dialogó con su abuela, Engracia, e hizo hincapié en su historia arrebatada, en las ilusiones y sueños rotos, en el amor que le impulsa, dijo, a querer saber. “No creo en la reparación ni que se pueda construir una sociedad democrática, sin el reconocimiento de quienes la defendieron”, argumentó.

Maura Rodrigo, nieta de Valentín, habló de las heridas abiertas, de la lucha de las mujeres, que además, supieron educar sin rencor, y lanzó un mensaje a futuro: “El mejor homenaje que podemos hacerles es coger el testigo; seguimos teniendo muchas razones”, argumentó entre conmovedoras lágrimas.

Motor. Las hermanas Alicia y Arantxa Bakaikoa, de Pamplona, nietas de Basilio López, impulsaron la exhumación de Lecáun. Llevan años de búsqueda con la ayuda de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra.

Aunque no encontraron a su abuelo, su gesto era ayer el de la satisfacción de haber recogido los restos de otras vidas truncadas en el trágico verano del 36.

Convenio. El hallazgo lo ha hecho posible el convenio de colaboración entre el Gobierno y la sociedad Aranzadi.

Representación. Máxima, con alcaldes y concejales de: Cáseda, Aibar, Sangüesa, Peralta, Ansoáin y Gallipienzo. La conesejera, Ana Ollo, (con Josemi Gastón y Älvaro Baraibar), Ainhoa Aznárez. presidenta del Parlamento, y una nutrida representación política.