Planetario: sede social que mira al cielo
El Planetario de Pamplona, el Pamplonetario, cumple 25 años de historia con un apretado balance de actividad como sede cultural y social que sin dejar de pisar el suelo ha abierto una vía al espacio, a la astronomía, al otro mundo
cientos de exposiciones, miles de conferencias, encuentros, jornadas, festivales, cursos o talleres, decenas de producciones audiovisuales, citas científicas sobre Astronomía y temas diferentes han ido llenando en estos 25 años el edificio con torre cilíndrica que corona el parque de Yamaguchi: el Planetario de Pamplona que sus gentes llaman Pamplonetario. Un espacio con vocación cultural que hace 25 años no se recibió con mucho entusiasmo en la capital porque la ciudadanía, al comenzar la década de los 90, demandaba un auditorio en el que poder traer a las estrellas humanas del momento. Pero, como dice Javier Armentia, su director, “fuimos el mientras tanto” y, así, mientras llegaban otras instalaciones y con algunos claroscuros, llegó el Planetario, un contenedor cultural que se dotó de una plantilla cercana cuya empatía pronto propició dar cabida a muchas iniciativas sociales y culturales que hasta entonces tenían poca repercusión por falta de espacios idóneos para su desarrollo o celebración. Un sitio que, sin dejar de tener los pies en la tierra, abrió una senda al espacio y quiso entusiasmar y acercar a txikis y grandes a la Astronomía, ciencia que por aquel entonces no era de las de andar por casa.
El día 26 de noviembre se celebran los 25 años de la inauguración del Planetario de Pamplona, una instalación cuya gestión se inserta hoy en la sociedad pública Navarra de Infraestructuras de Cultura, Deporte y Ocio (NICDO) que administra o controla Baluarte, Territorio de Ski Larra-Belagua, Navarra Arena, Recinto Ferial de Navarra, el Circuito de Los Arcos, la Filmoteca de Navarra y de la Navarra Film Commission, entre otros servicios culturales públicos.
En estos 25 años de andadura, el Planetario de Pamplona ha recibido a unos 3 millones de personas para ver o para asistir a los eventos celebrados en su interior. Sus hitos como Planetario han sido muchos, desde la Escuela de las Estrellas (con casi un millón de escolares) -el programa didáctico astronómico que ha vertebrado la actividad de este centro-, hasta lo que se ha cocido y cuece en la sala Tornamira donde, con una cúpula de 20 metros de diámetro ( y por tanto una pantalla de 628 m2), se han proyectado miles de sesiones de planetario propiamente dichas y ha sido sede de eventos musicales y literarios.
En su labor astronómica, el Planetario ha aportado sus propias producciones o coproducciones con otros centros similares. Se estrenó en 1993 con la coproducción Vía láctea y continuó promoviendo iniciativas hasta una de las últimas, de gran repercusión, en la que propuso “una estrella para Cervantes” coincidiendo con el I Centenario del escritor e invitó a nominar mundos descubiertos más allá del sistema solar.
Otra de las últimas aportaciones ha sido el estudio sobre la situación del cielo para el proyecto Pirineos La Nuit o la Estrategia Pirenaica para la protección y mejora de la calidad medio nocturno que cuenta con financiación europea. Las actividades de divulgación y educación científica del Planetario cuentan con el impulso de la Obra Social la Caixa y la Fundación Caja Navarra. Son solo meros apuntes de una intensa actividad.
El Planetario de Pamplona forma parte de la Red de Museos y Centros de Ciencia del Estado y su intensa actividad astronómica ha colocado al de Pamplona entre los planetarios más activos. Sede del Congreso estatal de Astronomía, de la Semana Mundial del Espacio, Semanas de Ciencia; su participación en proyectos tan novedosos como el Biogalaxy o la cita anual del ya popular Firts Lego son algunos de los hitos. Ha sacado la ciencia a la calle y ha promovido observaciones del cielo y estrellas sobre el terreno.
Muchas de las exposiciones colgadas en el edificio del Planetario han estado dedicadas a temas de divulgación científica, sobre las más variadas áreas del conocimiento y también este espacio ha acogido la visita de científicos de vanguardia, como el actual ministro Pedro Duque, astronauta español, o Mikhail Kornienko, que contó sus odiseas espaciales el pasado miércoles, presencia incluida en los actos de la efemérides.
Este aniversario coincide con la renovación del sistema digital de la sala Tornamira, que “nos permitirá una mayor calidad de las proyecciones y dispone de las herramientas necesarias para hacer sesiones en directo mucho más completas, nuevos contenidos, simulaciones y actividades más interactivas para deleite del público” -apunta Nieves Gordón, responsable de comunicación-, lo que dará “una calidad de visualización sin precedentes en la historia del centro”.
El Planetario, que celebra las bodas de plata el lunes 26 con proyecciones y testimonios de la “generación planetario”, entre otros, tiene una superficie de 3.688 m2. En el semisótano (1.723 m2) se localiza la sala de talleres, dos aulas y biblioteca y en la primera planta (1.945 m2), organizada en torno a un amplio vestíbulo multiusos, está la sala de proyecciones (200 butacas), la gran sala de exposiciones, tienda y salón de conferencias (230 butacas).
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