- En su intervención en el Parlamento sobre el balance de la legislatura, habló de que uno de los retos iba a ser la Salud Mental. ¿Qué es lo que viene?

-Lo que estamos viendo ya se vio desde el año pasado cuando pasó la primera ola: están aflorando muchos síntomas que tenían que ver con Salud Mental en Atención Primaria y también peticiones y derivaciones al segundo nivel de Salud Mental. El otro día el gerente de Salud Mental en el Parlamento presentó un poco las líneas de trabajo y se habló de una colaboración muy importante con Atención Primaria. Se habla de que esto es la segunda pandemia; es una cuestión que se esperaba.

¿En qué se está trabajando ahora?

-Hay programas que están funcionando muy bien en coordinación con Salud Mental, como es el de la atención a los primeros episodios psicóticos, una atención que es muy importante que sea temprana porque eso va a permitir una recuperación en todos los ámbitos mucho mejor. Hay también un trabajo grupal y un espacio colaborativo entre Salud Mental y Atención Primaria. También a nivel nacional hay una estrategia de Salud Mental que en este momento se está trabajando en coordinación con todas las comunidades autónomas, elaborando un plan de acción.

¿Prevén reforzar la Salud Mental con más profesionales?

-Sí que hay una previsión de reforzar Salud Mental y de reforzar ese espacio colaborativo que hay con Atención Primaria.

¿Sabe más o menos cuántos profesionales serían necesarios? ¿Hacen falta más psicólogos, psiquiatras...?

-En concreto en este espacio colaborativo entre Atención Primaria y Salud Mental serían psicólogos, independientemente de que luego la propia red precise también de sus ajustes de personal.

Hablan de un programa de intervención colaborativa entre Atención Primaria y Salud Mental.

-Los ciudadanos acuden a Atención Primaria manifestando su situación o expresando una serie de necesidades o síntomas físicos y que tienen que ver con la esfera mental. Igual una persona que tiene un dolor muy fuerte es por un reflejo de que tiene un disconfort a nivel emocional, que es lo que hay que abordar, independientemente de que haya que darle un fármaco para el dolor físico. Se trata de hacer abordajes que realmente sean más resolutivos y eviten además la cronificación, que esta vía de abordaje sea más rápida, efectiva y eficiente.

Luego también es preocupante el aumento de la demanda en Salud Mental Infanto-juvenil. Hace poco la lista de espera eran 180 menores. ¿Ese número no sé si ha subido o bajado y si este problema puede ir a más en los próximos meses?

-Hay una cuestión que es importante: cómo abordemos esta situación va a llevar a que la rapidez en la atención sea distinta en unos casos que en otros. Esto pasa como con todas las listas de espera, hay determinados problemas de salud que precisan un abordaje más rápido por el problema que es. Hay que priorizar según cuál sea el problema de salud y, por supuesto, en esto son los clínicos los que marcan la prioridad. Dentro de lo que comento de la atención centrada en las personas, para cada uno su problema es el suyo y esto no lo minusvalora, pero yo creo que es fácil de entender que no es lo mismo alguien que no puede andar que alguien que tiene un dolor desde hace mucho tiempo, que esto precisa atención pero quizá no tan urgente. La atención, en cuanto a prioridad, tienen escalas distintas.

A nivel global, septiembre finalizó con 58.913 personas esperando una primera consulta. No sé si se está reduciendo esa lista.

-Ahora, en otoño, otros años ya se empezaba a reducir. Hay que tener en cuenta que en verano tuvimos una quinta ola y que los profesionales se van una época de vacaciones. Además, ahora en otoño se están produciendo muchas OPES, que son muy necesarias para fijar profesionales y esto es una prioridad para nosotros. Entonces, el efecto de la pandemia y el verano está conllevando que se haya retrasado una cuestión que en otras circunstancias hubiera permitido aumentar más este plan de choque, pero en este momento estamos trabajando en ello.

¿Cuáles son las herramientas de ese plan de choque?

-La primera herramienta es maximizar la actividad ordinaria. Si con esto no es suficiente, se pasa a una actividad extraordinaria, que es la productividad, y si con esto no fuera suficiente, probablemente valoraremos si se necesita, desde luego, concertar.