La Universidad Pública de Navarra acogió recientemente la conferencia titulada “Viejas y feas. La construccióndel imaginario sobre las brujas desde la Edad Moderna”, impartida por la historiadora Irati Zurbano Zuazu, doctoranda en la propia institución. La charla se enmarcó en el I Ciclo de Historia Moderna, organizado por la Facultad de Ciencias Humanas, Sociales y de la Educación y vinculado al grado en Historia y Patrimonio.
La principal conclusión de la exposición fue que gran parte de la imagen actual de las brujas en la cultura occidental conserva rasgos configurados entre el final de la Edad Media y la Edad Moderna. Entre ellos destacan su asociación con la vejez, la fealdad, la maldad y la desviación moral. No obstante, estas representaciones conviven hoy con nuevas lecturas que presentan a la bruja como símbolo de memoria, resistencia y empoderamiento.
Según explicó la ponente, “en la cultura occidental contemporánea coexisten diversos arquetipos de bruja, que oscilan entre la figura de la mujer rebelde y empoderada y su representación como encarnación del mal”. Aunque los movimientos feministas han impulsado en las últimas décadas una resignificación positiva de esta figura, la imagen negativa sigue presente en numerosos productos culturales.
La conferencia partió de una experiencia educativa con alumnado de secundaria, a quienes la historiadora pidió dibujar brujas. Los resultados evidenciaron la coexistencia de modelos tradicionales —-a bruja vieja, fea y malvada- con otros más recientes, como la mujer joven empoderada. También destacó la presencia de la figura de la “sorgina” o bruja vasca entre el alumnado navarro vascoparlante.
A partir de esta observación, Zurbano planteó una reflexión sobre el origen y la persistencia de estos imaginarios. Su exposición incluyó un recorrido por distintas épocas y manifestaciones artísticas. Comenzó con representaciones renacentistas y barrocas de cuerpos envejecidos y considerados desviados, contextualizadas dentro de los ideales femeninos de la primera Edad Moderna. Continuó con ejemplos de los siglos XVIII y XIX, y finalizó con reinterpretaciones contemporáneas de los siglos XX y XXI.
La investigadora subrayó que la figura de la bruja “malvada, vieja, de nariz ganchuda y asociada a la desviación moral” sigue formando parte del imaginario colectivo actual. Sin embargo, también destacó la aparición de nuevas representaciones, especialmente desde perspectivas feministas, que resignifican esta figura mediante la autoidentificación y la vinculan a procesos de memoria, reparación simbólica y reivindicación.
En conclusión, aunque persisten los estereotipos tradicionales, los arquetipos de la bruja están en transformación, abriendo paso a lecturas más complejas que oscilan entre la sexualización, la reivindicación y la recuperación histórica.