La Sección Primera de la Audiencia navarra ha condenado a nueve meses de prisión por una agresión sexual a un pamplonés de 35 años que fue juzgado por violar a una mujer a la salida de un bar en los No Sanfermines de 2021. El acusado no ha sido finalmente condenado por violación, por lo que la Fiscalía le reclamaba nueve años de prisión, al estimar el tribunal que no ha quedado probado que hubiera penetración con los dedos en las partes íntimas y le condena por agresión sexual al haber tocamientos ejercidos mediante el uso de la fuerza. Además, se le contempla la atenuante de haber actuado influido por el alcohol. La denunciante había renunciado a cualquier indemnización.

Ambos se conocieron la tarde del 6 de julio de 2021 mientras tomaban algo como alternativa a la no celebración de aquel Chupinazo marcado aún por la pandemia. Luego, acudieron en compañía de un grupo de amigos al local de una peña a continuar la fiesta. Fue al salir la mujer de dicho local cuando se produjo la agresión. El acusado declaró que no recordaba nada de aquella noche, porque había bebido mucho y consumido cocaína, pero que no tuvo la percepción de que ocurriera “nada extraño”.

La mujer declaró en la vista oral que el joven, con el que había estado bebiendo y bailando “de forma cariñosa y sensual” en el interior del bar, según los testigos, le siguió hasta la calle cuando ella estaba llamando a un taxi para irse a casa. Fue entonces cuando relató que él se le acercó por detrás, le metió la mano por dentro del pantalón y de la ropa interior y después de unos segundos ella pudo zafarse de él. Debido al forcejeo, ella dijo que se le rompieron dos hebillas del pantalón que vestía. Dicha prenda, al igual que la ropa interior, fueron analizadas en el laboratorio para encontrar rastros de ADN de origen masculino, si bien es cierto que el encausado se negó en un primer momento a que se le tomaran muestras. En ambas ropas se hallaron marcadores de un perfil genético que coincide con el del acusado. Pero el tribunal ha considerado que no ha quedado suficientemente probado que el encausado le introdujera los dedos en su zona vaginal y sí entiende acreditado que le efectuó tocamientos.

Durante el juicio, el procesado explicó que aquella tarde de 6 de julio de 2021 habían estado almorzando y bebiendo en la terraza de un bar del barrio de San Juan. Se conoció de casualidad con la víctima y acudieron juntos y con otras personas más al local de una peña. Eran tiempos Covid, los bares cerraban pronto y una de las jóvenes que se encontraba en la terraza ofreció el local para continuar la fiesta. “Estuvimos dentro del bar, exaltados, borrachos, y yo estuve bailando con ella, agarrándonos y tocándonos. Llegó un momento en el que llevaba mucho alcohol, que pensé en mi pareja y que decidí apartarme un poco porque parecía que ella quería algo más. Pero no tengo recuerdo de que ocurriera nada de lo que ella dice”.

La versión de la víctima

La denunciante ofreció una versión similar de lo ocurrido antes de los hechos denunciados, pero que difiere en lo crucial del relato. “Estuvimos dentro del bar bailando de forma un poco sensual. Creo que él estaba muy borracho y pensó en algún momento que yo quería algo. Llegó un momento en el que estaba muy cansada y decidí salir fuera para pedir un taxi. No me cogieron y volví dentro. Estuve un rato hablando con otro chico y salí otra vez para ver si podía pedir el taxi. Entonces, él vino a abrazarme y a besarme por detrás. Me agarró, me metió dos dedos, yo me resistí y al intentar irme, me siguió tirando y me rompió el pantalón”. A continuación, la mujer fue atendida, según dijo, por una pareja que la observó en la calle muy llorosa. Luego bajó a casa en taxi, aunque no constaban servicios en taxi aquella noche desde esa zona a su domicilio. Al día siguiente por la tarde, pidió otro taxi para que le llevara a otro punto de la ciudad. Fue en dicho trayecto cuando le comentó al taxista que la noche anterior le había sido imposible coger un vehículo y que durante la espera habían intentado violarla. El taxista le respondió que entonces habría denunciado lo ocurrido y ella dijo que no, porque no tenía papeles. Entonces, el conductor, que afirmó que ella estaba “rota, llorando”, le preguntó si quería que la dejara en la comisaría de Beloso. Y así terminó denunciando. l