Ama la fotografía, le obsesiona el deporte y el 24 de septiembre terminó la residencia de Geriatría en el Hospital Universitario de Navarra. Cada vez que Karmele Garaioa, pamplonesa de 28 años se presenta a un desconocido, enumera estas tres pasiones que el pasado 13 de septiembre logró conjugar a través del proyecto Entrevistas. Todo comenzó cuando se estaba acercando la fecha para terminar su residencia en el HUN. Como es “un culo inquieto”, pensó en la manera de dar un cierre a toda su vida como estudiante. En ese momento, apareció de casualidad el XX Congreso de Geriatría de la Sociedad Europea de Geriatría (EUGMS) y le vino como anillo al dedo. Con un total de cinco etapas, realizó un viaje de 567 kilómetros en bicicleta hasta Valencia, en donde se celebraba el congreso, y pasó por las residencias Virgen de los Olmos (Calamocha) y Macanaz (Zaragoza) para entrevistar a diez usuarios que le compartieron sus recuerdos y con el que empezó a formar su proyecto Entrevistas, con el que pretende dar visibilidad a las personas mayores. Fue entonces cuando Karmele conoció a María del Carmen, José, Ciriaco, Manolita, Eusebio, Edelmira, Dolores, Pilar, Amparo y Soledad.
Para ella, lo más importante es “acompañar al paciente y estar con él. A veces no importa tanto la neumonía, sino el que el enfermo se pueda seguir levantando para ir al baño”. Tuvo la suerte de encontrar en el HUN un sitio en el que entendían la Medicina como ella lo hacía. De la misma manera que entendía su vocación, entendía la fotografía y la biografía como dos lenguajes del cuidado. “Las palabras no se me dan muy bien, pero creo que una imagen dice más de lo que yo soy capaz de decir. Al haberlas podido combinar, he conseguido poder sentir la energía de hacer lo que más me gusta a la vez que acompaño al paciente y le doy el lugar que se merece. Pensaba que la acción que necesito en la vida se compensaría con el deporte, pero me he dado cuenta de que puedo juntarlo todo y sentirme reconfortada con lo que hago”, explica.
Recuperar la historia vital
Al principio, dudó en realizar este proyecto y pensó a limitarlo en un simple viaje en bicicleta. Sin embargo, le pudo “el runrun de traer las historias vitales. Quería traer a Geriatría a la gente que no lo conoce. Me preguntan bastante dónde he estado haciendo la residencia y no suelen distinguir entre Geriatría y Pediatría, así que les tengo que decir que me dedico a lo de los viejos”, cuenta. En cuanto menciona esto, la gente le mira con sorpresa porque no sabían que hubiera esa especialidad en el Hospital Universitario de Navarra. “Creen que solo hay Geriatría en las residencias de personas mayores. Por eso, me apetecía que el vínculo que yo genero con el paciente se extrapolara al resto de la sociedad. Hay ancianos que han vivido la II Guerra Mundial y no hemos escuchado su pasado”.
Debido a su interés por estudiar la historia vital de las personas mayores y por conocer los testimonios de unas personas a las que ya no se les escucha, Karmele apostó por hacer un documental con las entrevistas que estarán acompañadas por tomas sacadas durante su camino. Asimismo, el proyecto cuenta con los retratos de María del Carmen, José, Ciriaco, Manolita, Eusebio, Edelmira, Dolores, Pilar, Amparo y Soledad que Karmele subió a sus redes sociales y envió a los familiares.
Una de las trabajadoras le relató a Karmele que durante una temporada había un hombre que se acercaba todas las mañanas al ascensor y parecía que se iba a escapar. Al revisar su biografía, la médica se percató de que cuando era joven fue técnico de mantenimiento especializado en el arreglo de ascensores. “La idea de hacer una historia vital es conocer todo lo que le ha pasado al paciente desde su nacimiento. Hay que preguntar todo acerca de ellos; de qué ha trabajado, si le gustan los animales, si ha tenido un evento traumático o positivo, etc. Se hace sobre todo en pacientes con deterioros cognitivos. Muchas de las alteraciones conductuales se comprender a través de conocer su historia vital porque son patrones que nacen de un comportamiento malinterpretado que hay que contextualizar para darle salida al paciente sin la necesidad de medicalizarlo”.
De hecho, en los casos de demencias más avanzadas, cuando son los cuidadores quienes tienen que realizar el retrato de la vida de sus mayores, Karmele se percata de que en la consulta de Geriatría se genera un vínculo “muy conmovedor. De pronto, los hijos recuerdan todo lo que fueron sus padres y se crea un momento inolvidable. A través de estas entrevistas quería que tuvieran un espacio para hablar y en el que quedaran visibilizados con el objetivo de que les podamos cuidar mejor”, asegura.
En ese sentido, Karmele considera que se ha producido un cambio por parte de la sociedad en lo que respecta al cuidado de las personas mayores. “Antes lo hacían todo las familias, peo ahora no siempre se tiene la posibilidad de hacerlo bien”, reflexiona. Por esta razón, la Geriatría es “una especialidad que está en auge porque siempre va a haber pacientes y es necesario que haya gente preparada para que los pacientes reciban los mejores cuidados”. Tras el congreso, Karmele Garaioa regresó a su casa en Pamplona amando la fotografía, el deporte y con la certeza de que su trabajo regalaba una pizca de vida a sus pacientes.