El Banco de Alimentos de Navarra impulsa ‘Sabor Social’, un proyecto pionero para recuperar 24.000 kilos de alimentos excedentes
La iniciativa, en una primera fase, aprovechará los alimentos de hospitales y comedores escolares para ofrecer hasta 250 raciones diarias y reducir el desperdicio alimentario en Pamplona y su comarca
Hay una paradoja que se repite: mientras que las baldas de los supermercados se encuentran a rebosar de productos, en los hogares falta lo básico para una nutrición completa. De hecho, en la actualidad, hay 1.050 millones de toneladas de comida que se desperdicia en el mundo y 733 millones de personas en situación de vulnerabilidad. Es decir, hay "comida para todos, pero no lo sabemos gestionar".
Por esta razón, la Fundación Banco de Alimentos de Navarra (BAN) ha presentado este miércoles 'Sabor Social - El plato compartido', un proyecto pionero con el que será posible transformar excedentes alimentarios procedentes de los comedores del Hospital Universitario de Navarra (HUN) y otros dos centros escolares, que permitirían trabajar con cerca de 2.000 raciones de comida diaria, para ofrecer una alimentación diaria, completa y segura a personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad en Iruña y la Comarca.
Se trata de una colaboración público-social-privada, que cuenta con el apoyo de la Fundación "La Caixa", entre diferentes entidades y empresas que han querido poner freno a un doble reto social y ambiental: aumentar el porcentaje de alimentos recibidos —en especial, ahora que se ha reducido en un 25,81% la cantidad de comida donada y la financiación en un 24,82%— y reducir tanto los excedentes alimentarios como la huella hídrica y de carbono.
Asimismo, Nati Vitórica, vicepresidenta del BAN, ha incidido en los beneficios sanitarios que puede generar este proyecto: "Una persona que no come bien, no puede trabajar bien ni desarrollar su mente y su cuerpo en condiciones". Como consecuencia, habrá problemas de salud mental, un gasto sanitario a través de medicamentos y aumenta el número de consultas. "En Navarra hay 25.000 personas que comen mal", ha alertado.
El proyecto se desarrolla en un "momento clave", coincidiendo con la entrada en vigor de un nuevo marco normativo que impulsa la prevención del desperdicio alimentario y la valorización de excedentes, ha apuntado. El modelo "complementa el sistema tradicional de distribución alimentaria", permitiendo llegar a personas que actualmente no acceden de forma regular a una alimentación adecuada.
A través de protocolos específicos de seguridad alimentaria, logística y trazabilidad, el proyecto canaliza excedentes de colectividades hacia comedores y recursos sociales, garantizando su calidad y seguridad.
Trabajo en red entre muchas empresas y entidades
El BAN destaca como uno de los "principales elementos diferenciales" de este proyecto su enfoque de "trabajo en red". La iniciativa se construye desde la colaboración público-social-privada, con la implicación del Gobierno de Navarra, la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, la Universidad Pública de Navarra, la Universidad de Navarra, colectividades del sector de la restauración colectiva, entidades sociales, Ausolan, Elkarkide, Paris 365 y Alimenta Valores, entidad responsable de la coordinación del proyecto.
De esta forma, esta iniciativa se concretará a través de siete fases: la primera, centrada en la investigación y diagnóstico; la segunda, a cargo de la UPNA, que se encargará del diseño del modelo operativo; en la tercera, comenzará la implementación y puesta en marcha; en la cuarta, se realizará una evaluación y ajuste de puntos débiles, lo que propiciará un ahorro económico y energético; la quinta fase se destinará a la capacitación y sensibilización; en la sexta se evaluará el impacto ambiental y social del proyecto y, finalmente, la séptima se centrará en la consolidación y sostenibilidad.
Recuperar 24.000 kilos de excedentes
En lo que respecta al impacto esperado de 'Sabor Social', se prevé ofrecer hasta 250 raciones diarias a personas en situación de vulnerabilidad, a partir de la recuperación y transformación de excedentes alimentarios. También se espera recuperar hasta 24.000 kilos de excedentes al año y reducir la huella ambiental asociada al desperdicio alimentario, evitando emisiones de gases de efecto invernadero y el uso innecesario de recursos como el agua.
Asimismo, se realizarán seis talleres y acciones divulgativas a lo largo del año para promover una cultura del aprovechamiento alimentario y reforzar la capacitación de personas beneficiarias, voluntariado y entidades participantes. Con todo, el proyecto necesita cerca de 30.000 euros durante el primer año para desarrollarse de forma eficiente.
Más allá de la novedad del proyecto, hay que destacar la solidaridad de la ciudadanía: "Los alimentos tienen valor por sí solos, pero merecemos darle el valor que merecen. Alimentarnos es un derecho fundamental", ha concluido.
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