El Parlamento de Navarra ha acogido este mediodía el séptimo acto público de entrega de Declaraciones de Reparación Moral y Reconocimiento Personal a víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista. En esta ocasión se han entregado 32 nuevos certificados, en un acto organizado por la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (AFFNA-36).
Un acto, que en palabras de la presidenta de esta asociación, "contribuye a nombrar, reconocer y devolver existencia pública a quienes fueron condenados y condenadas al silencio. Hoy no entregamos solo documentos, entregamos reconocimiento, que llega tarde, pero es necesario".
Con las certificaciones entregadas este mediodía son ya 306 las personas "reconocidas y devueltas a la existencia pública tras haber sido condenadas la silencio".
Navarra, a la vanguardia de las políticas de justicia, verdad y reparación
Celebrada al amparo de la Ley de Memoria Histórica, la apertura de la ceremonia ha corrido a cargo de Unai Hualde, quien ha subrayado la "importancia del compromiso institucional que, desde 2015, acompaña el camino pionero iniciado hace muchos años por el movimiento asociativo en materia de memoria, sobre todo impulsado por AFFNA36. Memoria, verdad, justicia y reparación son valores intrínsecos a cualquier democracia, valores que tenemos que seguir cultivando y trabajando".
El Presidente del Parlamento ha recordado que en Navarra, donde “formalmente no hubo frente de guerra”, se contabilizan “3.507 víctimas mortales” de la represión entre 1936 y 1948. Estos datos, ha añadido, son "fruto del estudio que, sobre el Censo de víctimas mortales de la represión en Navarra durante la guerra civil y el primer franquismo (1936-1948), desarrolla el Fondo Documental de la Memoria Histórica en Navarra (UPNA), con la participación de este Parlamento, que tiene el orgullo de colaborar a través de un convenio marco que viene renovándose anualmente desde 2013".
Al hilo de lo apuntado, tras poner en valor el trabajo de la Dirección General de Paz y Convivencia y reconocer el acompañamiento por parte del Gobierno del Estado a las políticas de memoria desarrolladas en Navarra, Hualde ha reconocido que "queda mucho camino por recorrer", y ha advertido sobre el "retroceso en las políticas de memoria que se están llevando a cabo en otras comunidades autónomas”, donde se observa una proliferación de discursos de odio y banalización o apología de la dictadura franquista. Hay muchas alertas a nuestro alrededor que nos recuerdan la necesidad imperiosa de no bajar la guardia», ha constatado.
Hualde ha concluido reivindicando "los valores de paz, la memoria y la defensa de todos los derechos humanos para todas las personas. Un pueblo sin memoria es un pueblo sin brújula y por eso aprovecho hoy la presencia del Ministro para recordar una vez más que continúa vigente la Ley de Secretos Oficiales, una ley de 1968 que no permite que se investiguen documentos clasificados. Animo a perseverar hasta conseguir que los parámetros de acceso a los archivos del Estado se alineen con los de los estados democráticos europeos de nuestro entorno".
"Reconocimiento que llega tarde pero es necesario"
Amaia Lerga, presidenta de AFFNA, ha agradecido la celebración de este acto que "contribuye a nombrar, reconocer y devolver existencia pública a quienes fueron condenados y condenadas al silencio. No es un acto administrativo más, hoy no entregamos solo documentos. Hoy entregamos reconocimiento, que llega tarde, pero es necesario. Las víctimas a las que hoy se reconoce fueron durante años relegadas a los márgenes de la historia, la memoria y el relato oficial".
Lerga ha precisado que desde AFFNA36 valoran la entrega de las declaraciones, pues suponen un paso adelante en los derechos de las víctimas y, en muchos casos, cierran un círculo que llevaba décadas abierto". Sin embargo, y tras apuntar que la reparación es una "obligación democrática", ha agregado que no renuncian "a una reparación integral", entre otros “superando el vacío penal, para terminar con la impunidad, y consumando la eliminación de todos los símbolos franquistas, incluido el Monumento a los Caídos de Pamplona".
Una petición que ha sido recibida con un sonoro aplauso de los asistentes.
Tras aplaudir el convenio que hará del Fuerte de San Cristóbal un lugar de memoria, La presidenta de AFFNA 36 ha finalizado reivindicando que, "en un contexto geopolítico marcado por guerras, violencias y el blanqueamiento de dictaduras pasadas y presentes, pero ante un futuro que sigue abierto, necesitamos fortalecernos. Como sociedad, tenemos la responsabilidad de frenar cualquier intento del neofascismo de instalarse en nuestra vida cotidiana excluyendo a quien no encaje en su estrecho molde. Frente a eso, somos y queremos seguir siendo el antídoto: una respuesta basada en la defensa firme de los derechos humanos, la inclusión y la convivencia democrática. Nunca más y para nadie aquellos horrores".
Tras su intervención, Ventura Ruiz ha dado lectura a su poema Romper el silencio y Alejandro García ha leído el poema Pobres los hijos de los muertos, de Koldo Pla.
A continuación ha salido a la palestra Iñaki Beaumont, familiar de una de las víctimas, ha subido al estrado y ha recordado la figura de sus allegados y defendido el papel de las mujeres, madres y compañeras de las víctimas. Beaumont ha puesto en valor el trabajo de AFFNA contra el olvido de aquella barbarie. "Estamos aquí para arrojar luz sobre personas y acontecimientos que, todavía hoy, siguen influyendo sobre nosotros. Son los crímenes de la dictadura franquista", ha señalado.
Salvaguardar la dignidad de las víctimas
Los últimos en intervenir han sido la presidenta de Navarra, María Chivite y Ángel Víctor Torres, Ministro de Política Territorial y Memoria Democrática. Este último ha trasladado el compromiso del Gobierno de España con la democracia y los derechos humanos, ha llamado a consolidar la cultura democrática y ha aludido a los derechos humanos como garantía de no repetición y salvaguarda de la dignidad de las víctimas.
“Hoy, cuando homenajeamos a estos 32 hombres y mujeres, quiero darles las gracias y renovar, en nombre del Gobierno de España, nuestro compromiso con la democracia y los derechos humanos. Uno de los símbolos más elocuentes de aquella represión fue el Fuerte de San Cristóbal, en el monte Ezkaba. Como saben, la que fuera concebida como fortaleza militar se tornó en un penal de la vergüenza, donde el frío, el hacinamiento, el hambre y enfermedades como la tuberculosis camparon por sus respetos”, ha glosado Torres.
Al hilo de lo apuntado, el Ministro ha incidido en la naturaleza atroz de estos “hechos terribles, que nos interpelan, nos ponen frente al espejo y nos enseñan lo que nunca debió ocurrir y lo que no debe volver a pasar. Por ello, el Gobierno de España ha firmado esta misma mañana un Protocolo con el Gobierno de Navarra para culminar la declaración del Fuerte de San Cristóbal como Lugar de Memoria Democrática, así como para expresar la voluntad de colaboración en la custodia, conservación y mantenimiento de este enclave histórico. Se lo debemos a aquellos valientes y a todas las personas que fueron encarceladas y silenciadas. Nunca más, el olvido”.
Sanar heridas desde el duelo compartido y la memoria colectiva
Por si parte, María Chivite, Presidenta del Gobierno de Navarra, ha conectado la firma del protocolo del Fuerte San Cristóbal, "un hito relevante", con la "emotividad" de un acto igualmente significativo en términos de « convivencia y memoria. Hoy toca trasladar el cariño y el afecto a las familias de las personas reconocidas. Hay un duelo personal que quizá nunca se pueda cerrar, pero con actos como este se pretende contribuir a sanar heridas desde el duelo colectivo y la memoria compartida. A menudo, el silencio y el ostracismo, cuando no la estigmatización, se han impuesto sobre el derecho a manifestar el dolor, a hablar de lo ocurrido. Eso no puede suceder ".
Chivite ha dado cuenta de todas las acciones que, a nivel de educación, historia investigación, divulgación científica, retirada de simbología franquista, recuperación de víctimas y banco de ADN, se están impulsando desde el Gobierno de Navarra y, a ese respecto, ha insistido en la necesidad de "avanzar para conocer la verdad y situarla en su lugar. Por dolorosa que sea la historia, solo desde su conocimiento podemos mejorar. Seguimos desarrollando una labor comprometida y transversal, ahora ya con el segundo Plan de Convivencia en marcha", ha enfatizado.
A modo de colofón, la Presidenta del Gobierno ha hecho un llamamiento a la «unidad» para, «en tiempos de negacionismo y con sectores nostálgicos del autoritarismo y del franquismo» cada vez más presentes, "evitar que el desconocimiento o la frustración traigan de nuevo violencia, muerte y vulneración de derechos. Tenemos que tomarnos muy en serio la democracia, porque mañana puede no estar. No deberíamos olvidar nunca que el injusto sacrificio de aquellos a los que hoy homenajeamos nos legó un espacio de derechos y libertades" que urge preservar. "Lo que está en juego es grave y así debe ser entendido. Gracias a AFFNA36 por seguir con esta tarea imprescindible. Lo haremos de la mano ", ha aventurado Chivite.
La ceremonia ha concluido con la interpretación de un aurresku a cargo de Mikel Tristán, acompañado al txistu por Aitor Huarte, y una ofrenda floral ante la placa que, atendiendo al mandato de la Ley Foral de reconocimiento y reparación moral alumbrada el 14 de noviembre de 2013, luce el Parlamento desde el 12 de enero de 2015 (en abril de 2016 se trasladó al Atrio) en “homenaje a las víctimas de Navarra represaliadas por la dictadura franquista”.
El acompañamiento musical ha corrido a cargo del terceto de cuerda compuesto por Claudia Osés, Anna Siwek y Alberto Martín. Las dos piezas que han interpretado han sido las siguientes: Mi Teresita, de Teresa Carreño e Hymne a la Nuit, de Rameau
Relación de víctimas homenajeadas en Navarra
Navarra fue escenario, desde el inicio del golpe de Estado de julio de 1936 y durante los años posteriores, de una represión sistemática que segó la vida de centenares de personas por motivos políticos, sindicales o ideológicos. Muchas de ellas fueron detenidas sin garantías, encarceladas, sometidas a consejos de guerra sumarísimos o directamente ejecutadas de manera extrajudicial. Este texto recoge la memoria de un grupo de víctimas cuyos nombres, trayectorias vitales y circunstancias de muerte forman parte inseparable de la historia reciente de la Comunidad Foral.
Entre ellas se encuentra Juan Alzuaz Urquijo, natural de Sestao (Bizkaia) y jornalero de profesión. Vinculado al movimiento anarquista y posteriormente a la CNT, fue encarcelado antes de la Guerra Civil como preso común y trasladado en julio de 1936 al Fuerte de San Cristóbal, en Berrioplano. Las extremas condiciones de hacinamiento, frío, hambre y enfermedad que se vivían en la prisión le llevaron a participar como organizador en la gran fuga del 22 de mayo de 1938. Tras ser detenido, fue ejecutado extrajudicialmente el 6 de junio de ese mismo año.
Eduardo Amatria Usunariz, pamplonés y empleado de farmacia, ingresó en la Prisión Provincial de Pamplona en septiembre de 1936. Fue ejecutado extrajudicialmente el 9 de marzo de 1937 en Etxauri. También natural de Pamplona fue Carmelo Andraiz Domenech, ejecutado extrajudicialmente en Urdax al inicio del golpe de Estado.
De Milagro procedía Pablo Barco Martínez, alguacil y recaudador municipal. Tras meses de reclusión en la prisión provincial, fue ejecutado en Beriain el 23 de mayo de 1937. Años después, en 1941, aún se le incoó un juicio de responsabilidades políticas, imponiéndosele una multa. Del mismo municipio eran José María Lebrero Lebrero, concejal y afiliado a la UGT, ejecutado el 25 de julio de 1936; Ernesto Nantes Pérez de Obanos, labrador, ejecutado el 5 de agosto de 1936 en Venta de Arlás; y Evaristo Vidal Arriezu, ejecutado en Peralta el 7 de noviembre de 1936.
Especialmente trágicos fueron los casos de Adela Campaña Ortiz y María Pilar Carro Campaña, naturales de Sos del Rey Católico. Adela fue detenida y ejecutada extrajudicialmente en Izco el 30 de julio de 1936. María Pilar permaneció encarcelada en Zaragoza hasta su ejecución, el 4 de noviembre de ese mismo año.
El sindicalismo y el compromiso político fueron también motivo de persecución. Miguel Antonio Escobar Pérez, afiliado a UGT y al Partido Socialista de Navarra, fue ejecutado en Valcaldera el 23 de agosto de 1936. Ángel Esparza Goldaraz, obrero y militante de UGT, natural de Villava, fue ejecutado en Ripa en noviembre de 1936 y enterrado en una fosa común junto a otros vecinos de la localidad. En ese mismo lugar fueron ejecutados Teodoro Gariza Elkarte y su hermano, así como Felipe Nuin Esain, joven obrero de tan solo 21 años.
También de Villava era Benito Mercapide Longás, mecánico y dirigente sindical, ejecutado en agosto de 1936. Luis Engracio Goicoechea Guinda, carpintero pamplonés, afiliado al PSOE y presidente del sindicato de carpinteros de UGT, fue ejecutado en Astráin el 20 de agosto de 1936.
Algunos murieron en el frente o como consecuencia indirecta de la represión. Quiterio Gil Isturiz, natural de Aoiz y dirigente de la Juventud Socialista, se alistó en el ejército republicano y falleció en el frente de Artxanda. Eleuterio Olaberri Domenech, jornalero y combatiente republicano, falleció en Pamplona en 1940 tras años de prisión, enfermedad y procedimientos judiciales.
Otros nombres forman parte de esta memoria colectiva: José García Villarroya, ejecutado en Peralta; Pedro Garde Rodero, ejecutado con solo 17 años; Cornelio Laspeñas Azcona, ejecutado en Zaragoza; Joaquín Nagore Alonso, afiliado al PCE, ejecutado en Gazólaz; José Nespereira González, uno de los 52 presos ejecutados en Valcaldera tras una falsa puesta en libertad; Adolfo Ochoa Gorri, ejecutado en el Alto del Perdón; Modesto Pardo Barrado, Ladislao Pérez Jaso, Tomás Salinas Beorlegui, Francisco San Emeterio Aguerri, José Plano Urrutia y Julián Vidondo Oscáriz, todos ellos víctimas de ejecuciones extrajudiciales en distintos puntos de Navarra.
Finalmente, destaca la figura de Sebastián Urrizola Azparren, cantero, presidente del Centro Republicano de Burlada e interventor del Frente Popular en las elecciones de 1936. Fue detenido al inicio del golpe y ejecutado en el cementerio de Tiebas el 5 de septiembre de 1936.