La radioterapia vive un cambio de paradigma, y así lo han puesto de manifiesto los doctores Javier Aristu e Ignacio Azinovic, director y codirector, respectivamente, del Departamento de Oncología Radioterápica de la Clínica Universidad de Navarra durante el último CUN Healthy Forum, que se ha centrado en el papel del MR Linac en el tratamiento del cáncer.
Este equipo de radioterapia, disponible en la sede del hospital en Pamplona, integra un acelerador lineal con una resonancia magnética de alta resolución, lo que permite visualizar el tumor en tiempo real y adaptar cada sesión a la anatomía interna del paciente y la morfología y localización del tumor, que puede ser distinta cada día. Según el Dr. Azinovic, esto “nos asegura minimizar la radiación en los tejidos sanos circundantes”.
Durante el encuentro, el Dr. Aristu ha explicado la evolución de la radioterapia en los últimos años, que ha pasado de utilizar técnicas basadas en referencias anatómicas externas a la integración de imagen avanzada en la planificación y el tratamiento. “Con el MR Linac hacemos un ‘traje a medida diario' para el paciente, porque ofrece la posibilidad de replantear la dosimetría en función de la posición real del tumor y de los órganos vecinos en cada sesión”, explica.
Uno de los grandes retos históricos de la radioterapia ha sido hacer frente al movimiento tumoral –por la respiración, la digestión o el llenado de órganos huecos–, que obligaba a ampliar los márgenes de irradiación, aumentando la exposición de tejido sano. La radioterapia guiada por resonancia magnética permite ahora monitorizar en directo la posición del tumor y detener la irradiación si se sale de la ventana de seguridad. “Solo tratamos cuando las condiciones son óptimas”, ha subrayado el Dr. Azinovic.
Menos sesiones, misma eficacia
Uno de los avances más relevantes del MR Linac para el paciente es la reducción del número de sesiones. Tratamientos que antes podían prolongarse cinco o seis semanas pueden completarse hoy en cinco días, e incluso se están diseñando protocolos en dos sesiones en determinados casos de cáncer de próstata.
“El hecho de que un paciente acuda entre tres y cinco días, en lugar de 25 o 30, es un avance importantísimo por el impacto que tiene en la calidad de vida del paciente y de su entorno”, ha afirmado el Dr. Aristu.
Tras más de un año de experiencia clínica, el equipo ha ampliado progresivamente las indicaciones. “Hemos empezado por casos más sencillos y vamos aumentando progresivamente la complejidad hasta abordar tumores que antes se consideraban de alto riesgo por su proximidad a estructuras sensibles”, ha reconocido el Dr. Azinovic. Estas decisiones se toman siempre en el seno de comités multidisciplinares del CCUN, donde se valora la mejor estrategia terapéutica para cada paciente.
Más allá de su aplicación asistencial, el MR Linac abre camino a nuevas líneas de investigación. La resonancia magnética aporta información adicional que puede analizarse para predecir respuesta tumoral o riesgo de toxicidad. “Si no investigas, no avanzas; y, en este sentido, la Clínica siempre ha tenido un papel diferencial como hospital académico”, ha afirmado el Dr. Aristu.
Un caso real de éxito
Juan Cruz Elías ha sido uno de los primeros pacientes tratados con el MR Linac tras su diagnóstico de cáncer de próstata en el otoño de 2024. Completó su tratamiento en cinco sesiones y, un año después, su PSA ha descendido considerablemente y puede hacer vida normal.