Un terremoto de magnitud 1,5 mbLg se ha registrado este sábado a las 07:37:13 horas (hora local) en Pamplona, según los datos facilitados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN). El seísmo ha tenido su epicentro al sur de Pamplona/Iruña, en las coordenadas 42.8001 de latitud y -1.6604 de longitud, en el entorno del Campus de la Universidad de Navarra, y se ha producido a una profundidad de apenas dos kilómetros.
Entre la tarde del 20 de febrero y la madrugada del 21 de febrero el IGN ha registrado otros cuatro movimientos sísmicos de baja magnitud en distintos puntos de la comarca, principalmente en el entorno del Valle de Egüés y Aranguren.
El más reciente se ha producido a las 04:20 horas del sábado 21 de febrero, con una magnitud de 2,3 mbLg y epicentro al noroeste del Valle de Egüés/Eguesibar, entre Elcano y Alzuza. El seísmo ha tenido una profundidad superficial (0 kilómetros), característica habitual en los movimientos registrados en esta zona, lo que favorece que puedan ser percibidos pese a su baja magnitud.
Horas antes, durante la tarde del día 20, se sucedieron otros tres temblores:
- A las 18:10 horas, un sismo de magnitud 1,6 mbLg al noreste de Aranguren.
- A las 17:47 horas, un movimiento de magnitud 1,5 mbLg al este del Valle de Egüés, con una profundidad estimada de 5 kilómetros.
- A las 17:27 horas, otro temblor de magnitud 1,5 mbLg también en el sector oriental de Egüés, igualmente superficial.
Sin daños
Ninguno de los cinco episodios ha provocado daños personales ni materiales, y en la mayoría de los casos su intensidad es tan baja que solo pueden ser detectados por instrumental sísmico. No obstante, el evento de magnitud 2,3 sí ha podido ser percibido levemente por algunos vecinos de las localidades más próximas al epicentro, así como el de Pamplona.
Desde el punto de vista geológico, la ciudad de Pamplona se encuentra en una zona atravesada por fallas asociadas a la dinámica de los Pirineos, lo que explica que, aunque no sea un área de elevada peligrosidad sísmica, sí registre temblores con cierta regularidad.
Otros temblores recientes
En los últimos años, la comarca ha experimentado varios episodios que han recordado a la población que el subsuelo navarro está activo. En agosto de 2020 comenzó un enjambre sísmico en el noreste del área metropolitana, especialmente en torno a los valles de Egüés y Lizoáin. Durante meses se contabilizaron centenares de pequeños movimientos, la mayoría de magnitud inferior a 3, aunque algunos superaron ligeramente ese umbral y fueron claramente percibidos por la ciudadanía. A pesar de la frecuencia, no se registraron daños materiales relevantes.
Uno de los episodios más notorios se produjo el 12 de octubre de 2021, cuando un terremoto de magnitud 3,9 con epicentro en el entorno del Valle de Egüés se dejó sentir con claridad en distintos barrios de Pamplona y localidades cercanas. Horas después se registró una réplica de menor intensidad. El susto fue evidente, pero no hubo consecuencias graves.
Más recientemente, el 21 de octubre de 2024, un seísmo de magnitud 2,9 con epicentro en Lizoáin-Arriasgoiti volvió a percibirse en numerosos municipios de la comarca. De nuevo, la situación se saldó sin daños personales ni materiales, confirmando la tendencia habitual de la zona: movimientos perceptibles, pero de escasa capacidad destructiva.
Los expertos consideran que la sismicidad de Pamplona y su entorno es entre baja y moderada. Son relativamente frecuentes los terremotos de pequeña magnitud —inferiores a 3— y ocasionalmente se producen eventos en el rango de 3 a 4,5 que pueden sentirse con nitidez, especialmente por la poca profundidad a la que se originan.
Las lluvias no son el factor determinante de los terremotos en la comarca, pero también pueden influir en condiciones locales del subsuelo, después de las copiosas precipitaciones acumuladas en las últimas semanas. La actividad sísmica responde sobre todo a la estructura geológica regional y a tensiones acumuladas durante largos periodos de tiempo.