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Un proyecto nacido en Salesianos Pamplona fabrica 266 cunas climáticas en 5 años

La iniciativa educativa implica a alumnos de Formación Profesional en soluciones sanitarias para recién nacidos

Un proyecto nacido en Salesianos Pamplona fabrica 266 cunas climáticas en 5 añosOskar Montero

El Colegio Salesianos Pamplona impulsa desde hace cinco años un proyecto solidario mediante el cual estudiantes de Formación Profesional fabrican cunas climatizadas destinadas a países con escasos recursos sanitarios. La iniciativa, conocida como Cunas Climáticas, nació en el centro pamplonés y actualmente se desarrolla en colaboración con otros colegios salesianos de España, lo que ha permitido fabricar 266 unidades en 34 países de África, América Latina, Europa y Asia.

El proyecto surgió a raíz del testimonio de un voluntario que, tras una experiencia en África, relató que en algunos hospitales los bebés prematuros eran colocados en cajas de zapatos ante la falta de incubadoras y equipamiento adecuado. A partir de esa realidad, el departamento de Mecánica del centro decidió poner en marcha una iniciativa que implica al alumnado —desde grado medio hasta grado superior— a fabricar esa necesidad concreta.

Las cunas están fabricadas en PVC e incorporan sistemas de climatización con sensores de temperatura y humedad, además de mecanismos básicos de alimentación eléctrica. El proceso de elaboración es interdisciplinar: el alumnado de Mecánica se encarga de la fabricación de las piezas estructurales, mientras que el de Electrónica asume el montaje e instalación de los sistemas eléctricos y de control.

El director del centro, José Luis Villota Cosio, subraya que el proyecto encaja plenamente en el modelo pedagógico del colegio. “Como centro de Formación Profesional, cualificamos a jóvenes para que sean competentes en sus respectivas áreas. Este tipo de proyectos responde plenamente a nuestra filosofía educativa: lo que aprenden tiene una finalidad social”, explica.

Villota destaca que uno de los principales objetivos es que el alumnado comprenda la utilidad real de sus aprendizajes. “La tecnología está al servicio de las personas. Mientras trabajan y entienden lo que desarrollan a nivel técnico, descubren que lo que hacen tiene un ‘para qué’. Esa conciencia es fundamental para su futura vida profesional”, asegura.

“Es el ADN de la casa. Somos un centro concertado salesiano y cristiano. Los valores de ayuda al prójimo, colaboración, vocación y compromiso están profundamente arraigados en nuestra identidad”, afirma.

El director del colegio, José Luis Villota Cosio.

Proyectos de aprendizaje-servicio

El Proyecto Cunas Climáticas se enmarca en la línea de aprendizaje-servicio que el colegio ha desarrollado desde 2018, con iniciativas vinculadas a ámbitos como el autismo o la educación matemática y con la colaboración de otros centros educativos.

En el caso concreto de las cunas, los dispositivos se han enviado a países como Nicaragua, Honduras, República Dominicana, Ecuador, Bolivia, Mali, Senegal, Cabo Verde, Sierra Leona, Mozambique, República Democrática del Congo, Camerún, Turquía, Siria, Nepal, Italia o Ucrania, entre otros.

Más allá del impacto social, el director insiste en que estas experiencias forman parte de un modelo educativo más amplio. “Formar en compromiso social es tan importante como la preparación académica. Nuestro objetivo es preparar ciudadanos competentes, críticos y comprometidos con la sociedad”, señala.

Alumnos de Salesianos fabricando una cuna climática.

Expansión global

El centro, que el próximo año celebrará su centenario tras casi un siglo de trayectoria educativa en Pamplona, ha reforzado su dimensión internacional. Cada curso, más de 70 alumnos participan en programas Erasmus en distintos países, mientras que centros educativos extranjeros muestran interés por conocer los proyectos desarrollados en la capital navarra e incluso replicarlos.

“Hay una red de escuelas que estamos trabajando en la misma necesidad. Luego hay otros centros que vienen para aprender y sumarse al proyecto; por ejemplo, ahora vendrá una escuela de Noruega”, explica Villota, originario de Barakaldo.

De cara al futuro, el director confía en la continuidad de este tipo de iniciativas educativas y solidarias. “Nuestro deseo es que sean sostenibles y perduren en el tiempo, que no queden como experiencias anecdóticas. Con el paso de los años surgirán nuevas inquietudes que darán lugar a otros proyectos”, asegura.