Las víctimas navarras de pederastia en el seno de la Iglesia católica han alzado la voz ante la actitud escasamente proactiva de la Conferencia Episcopal en pos de ejecutar el acuerdo con el Defensor del Pueblo y el Ministerio de Presidencia para reparar los casos de abusos sexuales denunciados en las distintas diócesis, órdenes religiosas y colegios vinculados a las mismas. La Asociación de Víctimas de Abusos en el seno de la Iglesia en Navarra ha lamentado la posibilidad de que la Iglesia esté intentando una nueva dilación para acordar con el Gobierno de España un protocolo de indemnización a los afectados y se produzca un “cierre en falso” de este asunto.

Lo dijo ayer su portavoz, Mikel Eziolatza, víctima de abusos a principios de los años por parte del responsable de la enfermería del colegio de los Padres Reparadores de Puente la Reina, tras conocer que en la reunión mantenida este jueves entre el Ministerio de Justicia, la Iglesia, la Conferencia Española de Religiosos (Confer) y el Defensor del Pueblo no se firmó un acuerdo sobre el protocolo para indemnizar a las víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia.

“Mi visión personal es que la Iglesia está nuevamente atrincherándose, con la esperanza de que haya un cambio de gobierno y que haya un nuevo criterio”, alertó el portavoz, quien además reconoció desconocer todavía el criterio del actual Papa León al respecto, cuando su predecesor, Francisco, “sí que se involucró bastante en este asunto”. “En parte hemos llegado hasta aquí por la implicación que tuvo –Francisco–, pero este nuevo Papa la verdad es que no es muy activo que se diga”,. Opinó por ello que la Conferencia Episcopal española “está viendo que puede haber un cambio político en el país que le puede beneficiar”. “Están ahí a la espera, intentando dilatar y alargar los plazos y las acciones”, consideró Eziolaza.

La víctima de Reparadores recordó que “los dos principales desencuentros que han salido a la luz resultan meramente económicos y son relativos a los criterios utilizados para fijar las indemnizaciones y a la posible revisión al alza de las indemnizaciones acordadas en el plan Priva. Consideramos que el Priva ha realizado valoraciones arbitrarias por daños similares ocurridos incluso en el mismo centro escolar. Nos parece una injusticia porque los diferentes procesos abiertos no se están valorando del mismo modo, y con criterios uniformes y rigurosos, y al final lo que va a ocurrir es que existan dos varas de medir y por tanto existan víctimas de primera reparadas por el Defensor y víctimas de segunda indemnizadas por el plan Priva”.

El portavoz de Avipirem añadió que el plan de la Iglesia ha entregado indemnizaciones “miserables” a algunas víctimas, que “son puras migajas” respecto al dinero que reciben del Estado. “Sabemos el alcance que ha tenido a lo largo de su vida para algunas víctimas los abusos sufridos y para esas personas que han sido más afectadas es humillante la cantidad que les han reconocido para repararles. No puedo valorar y juzgar el criterio de las indemnizaciones, pero nos han sorprendido las cantidades y no saber en qué se basan para ello”.

Por su parte, el estellés Jesús Zudaire, portavoz de la Asociación de Víctimas de Abusos (AVA) y que fue víctima en el colegio diocesano El Puy, advirtió en la misma línea que “Argüello (presidente de la Conferencia Episcopal) se niega a que las víctimas del Priva pidamos una revisión de las indemnizaciones que hemos recibido”, asegura Jesús Zudaire, presidente de AVA (Asociación de Víctimas de Abusos), que calificó estas indemnizaciones de “obscenas, insultantes e irrisorias”, en declaraciones a la Cadena Ser. Según Zudaire, la Iglesia trata ahora de “hacerse la víctima”, pero “las víctimas somos nosotros”. “La Iglesia es una entidad que se supone que educa en valores cristianos y lo que a nosotros nos decían que era pecado lo practicaban con nosotros, son delitos muy graves”, explica.

Ante este escenario, el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, aseguró ayer que están “trabajando mucho, cada uno desde su lugar” para “el reconocimiento y la reparación” de las víctimas de abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia Católica. “Estamos trabajando mucho, cada uno desde su lugar, desde sus competencias, para el reconocimiento y la reparación de las víctimas de abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia Católica”.