Los directores del centros públicos de Navarra del modelo D advierten de que limitarse a aplicar la normativa actual no es la solución a los retos que plantea el declive demográfico. Para NIZE, cerrar o dejar de abrir aulas no debería ser la respuesta automática ante la falta de nacimientos. Por el contrario, consideran que el Gobierno de Navarra debe abandonar la gestión pasiva y tomar decisiones valientes que pasen por una reforma profunda de la normativa educativa que permita reducir las ratios. Las recientes declaraciones del consejero de Educación de Navarra, Carlos Gimeno, sobre el futuro de las aulas de 3 años han generado una notable confusión en la comunidad educativa, exponen en un comunicado.
Tras un anuncio inicial que preveía el cierre de unidades tanto en la red pública como en la concertada debido al descenso de la natalidad, el consejero matizó posteriormente que la red pública quedaría exenta de estos cierres. Esta rectificación, lejos de calmar las aguas, ha dado pie a interpretaciones erróneas que la asociación NIZE, que agrupa a directores y directoras de centros públicos de modelo D, ha decidido atajar públicamente.
Desde NIZE subrayan que la permanencia de las unidades en sus centros no responde a ningún trato de favor o regalo por parte de la administración. La asociación aclara que la planificación para el próximo curso se ha ajustado de forma estrictamente técnica a los datos de matriculación y a la normativa de ratios vigente. Por tanto, allí donde se han perdido unidades ha sido por no alcanzar el mínimo legal de alumnos, mientras que los centros que han ganado aulas lo han hecho gracias a un aumento real de la demanda. En ningún caso se ha concedido a la red pública nada que no le corresponda por ley. La reivindicación central de la asociación es el establecimiento de una nueva normativa que permita reducir de forma generalizada el número de alumnos por aula.
Esta medida, aseguran, es la única vía para garantizar la atención personalizada que el alumnado merece y para mejorar la calidad global del sistema público. Además, una bajada de ratios serviría para dar estabilidad a los puestos de trabajo de los docentes, que actualmente se ven amenazados cada vez que se suprime una unidad escolar. Finalmente, NIZE insta al Departamento de Educación a que deje de utilizar la baja natalidad como una excusa para aplicar recortes encubiertos. En su lugar, proponen aprovechar este escenario como una oportunidad histórica para reforzar la educación pública. La asociación reclama soluciones estructurales que aseguren un sistema fuerte y de calidad, pidiendo a la administración que asuma su responsabilidad y vaya más allá de la mera gestión administrativa de las cifras.