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Paciente de párkinson: “Fui a la psicóloga porque creía que tenía ansiedad, pero era párkinson”

Esta vecina de Pamplona experimenta la enfermedad a través de la inquietud y el cansancio, síntomas menos conocidos

La asociación ANAPAR presenta la campaña 'No soy Parkinson'Iñaki Porto

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Carmen (nombre ficticio), empezó a notar los síntomas de la enfermedad de Párkinson hace unos cuatro años, cuando tenía 76. “Sentía mucha ansiedad y la cabeza aturdida, como que no me enteraba de las cosas”, cuenta. Aunque ella se sentía fuerte mentalmente, no era capaz de controlar esa angustia, así que acudió a una psicóloga creyendo que sería “algún tema de salud mental”.

Tras varias sesiones, la profesional descartó que la salud mental de Carmen estuviera afectada y al cabo de un año y poco, el diagnóstico de párkinson llegó a su vida. “Lo llevamos bien, pero es verdad que es un disgusto para los familiares”, reconoce. En cuanto a los cambios que esta enfermedad le ha traído a esta vecina de Pamplona, el cansancio y la inestabilidad son los más molestos. “Ya no puedo salir a andar al monte como hacía antes porque, aunque no necesito bastón, siento el desequilibrio y me canso más rápido”, relata. 

Su día a día también ha cambiado. “No puedes hacer las cosas que solías hacer ni de la manera en que las hacías. No te sientes con la misma fuerza, y eso que yo estoy bastante bien”, reconoce. Ahora, Carmen tiene que dedicarse más tiempo a sí misma y a su cuerpo porque “ya tenemos una edad importante”, bromea.

"Ya no puedo salir a andar al monte como antes porque siento desequilibrio y me canso más rápido"

Paciente de párkinson

A sus 79 años, esta paciente acude a la Asociación Navarra de Párkinson (ANAPAR) dos veces a la semana. Allí, junto a otros compañeros, Carmen realiza ejercicios de fisioterapia en un grupo de pocos integrantes. Esta terapia, opina, “es fundamental”. Pese a que acude a menos sesiones que en años anteriores, “no lo dejaría por nada del mundo”, admite, “porque esta es la única manera de frenar un poco el desarrollo de la enfermedad y que el tiempo que estemos sea mejor”. 

En cuanto a la niebla mental y el resto de dolencias asociadas a la ansiedad, Carmen celebra que “la cabeza se estabiliza gracias a la medicación”, pero hay que tener en cuenta que “en ocasiones, no se puede controlar”. En su caso, los temblores no son el principal síntoma a través del que el párkinson se manifiesta. “Si paso mucho tiempo moviéndome o estando de pie sí que noto algún temblor, pero no tanto como otros compañeros”, añade. La imagen más extendida de una persona con esta enfermedad es alguien mayor que no deja de temblar, pero lo cierto es que “cada uno lo vive de forma distinta”. Por ello, insisten desde ANAPAR, “hay que tener empatía con estos pacientes porque, muchas veces, lo que más les limita no son los síntomas, sino la reacción de los demás”.

La campaña 'No soy párkinson'

El testimonio de Carmen se enmarca en la presentación de la campaña de ANAPARNo soy Párkinson: el diagnóstico no define a las personasque ha tenido lugar este martes en el Parlamento foral. Entre otros objetivos, la iniciativa pretende fomentar la solidaridad hacia estos pacientes y visibilizar que esta enfermedad se manifiesta de muchas formas distintas, más allá de los temblores.