El sector de La Playa de Auzular, en Orkoien, que va a acoger 2.000 nuevas viviendas —la mitad de ellas públicas— es un terreno “muy extenso, de unos 630.000 km2, que tiene una topografía complicada, con muchos desniveles, y que limita con el polígono industrial y con la ronda”, ha apuntado Germán Velázquez, arquitecto de la Junta de Compensación, en la visita a los terrenos de la presidenta, María Chivite. Para abordar esta última cuestión y solventar el problema de la afección acústica, Velázquez ha explicado que el espacio natural “de 170.000 km2” actuará como “colchón verde para estar protegidos”. Del mismo modo, aunque el proyecto se sitúe muy próximo al pueblo antiguo, “el desarrollo se llevará a cabo respetándolo y protegiéndolo con una zona verde”. Asimismo, la transición con las viviendas construidas alrededor se llevará a cabo de forma “progresiva”, con el fin de que el impacto entre la vivienda unifamiliar y el edificio de viviendas sea el mínimo posible. 

De esta manera, el área de intervención queda dividido en tres líneas bien diferenciadas. La más lejana al municipio será “una gran manzana con aberturas para la comunicación, un boulevard peatonal bien protegido del viento y espacios de encuentro”. La siguiente línea estará compuesta por viviendas de menor altura, con una planta baja y cuatro plantas; y las de la zona más cercana a la existencia de Orkoien tendrán una planta baja, dos alturas y un ático. En las últimas parcelas, “habrá alguna vivienda unifamiliar para acabar de integrar estos pequeños recovecos” y para que la integración con el entorno sea correcta, ha detallado el arquitecto. Asimismo, “todas ellas tendrán un asoleamiento y unas vistas adecuadas”, ha asegurado.

El municipio también será dotado con infraestructuras que responderán a las nuevas demandas, ya que la construcción de este proyecto duplicará la población de Orkoien. De esta manera, ha detallado el arquitecto, "tenemos pensadas dos dotaciones docente-culturales, dos deportivas, una supramunicipal y tres equipamientos polivalentes. Pese a que el objetivo es comenzar "a mover tierra" en el año 2027, lo cierto es que la fecha no se ha confirmado, aunque sí se ha señalado con optimismo.