Nacer en medio de la incertidumbre: UNRWA y la salud materno-infantil de la población refugiada de Palestina en Siria
Desde 2006, el apoyo del Gobierno de Navarra ha sido clave para sostener la red de cuidados, garantizando servicios esenciales y atendiendo a más de 305.000 personas refugiadas
En un centro de salud de UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para la Población refugiada de Palestina, en Siria, una consulta nunca es solo una consulta. Puede ser el primer latido escuchado durante un embarazo, la vacuna que protege a un bebé, el seguimiento de un niño con bajo peso o la conversación discreta con una madre que no sabe cómo sostener a su familia una semana más.
En un país marcado por más de 15 años de conflicto, desplazamiento forzado y empobrecimiento, la salud se ha convertido en una línea frágil entre la supervivencia y la esperanza. Para miles de familias refugiadas de Palestina, acudir a un centro de salud de UNRWA significa encontrar una puerta abierta en medio de la incertidumbre.
La Dra. Lama Sherkawi conoce esa realidad desde dentro. Pediatra, con cerca de 13 años de experiencia en UNRWA y otros entornos sanitarios, actualmente es responsable del programa de salud de UNRWA en el área de Damasco. Desde allí coordina servicios esenciales para una población que ha aprendido a vivir entre pérdidas, retornos difíciles, carencias económicas y un futuro todavía incierto.
“Cuidar la salud durante el embarazo y los primeros años de vida es absolutamente fundamental”, explica. “Este periodo sienta las bases del desarrollo físico, emocional y cognitivo de un niño o una niña, y tiene efectos a largo plazo sobre su salud”.
Sus palabras pesan más en el contexto sirio. En 2025, el 92% de las personas refugiadas de Palestina en Siria se encontraba en situación de inseguridad alimentaria, frente al 63% registrado el año anterior. Alrededor del 30% de las 418.000 personas refugiadas de Palestina en el país continuaba en situación de desplazamiento interno prolongado. La crisis no solo ha destruido viviendas, escuelas o infraestructuras; también ha debilitado cuerpos, vínculos familiares y posibilidades de futuro.
En ese escenario, la atención materno-infantil es mucho más que una prestación sanitaria. Es protección temprana, es prevención, es la posibilidad de que una mujer embarazada reciba seguimiento, de que un parto no se convierta en una emergencia, de que un bebé sea vacunado a tiempo, de que un retraso en el crecimiento no pase desapercibido.
El impacto de la colaboración
Durante el último año, el apoyo del Gobierno de Navarra a UNRWA ha contribuido precisamente a sostener esa red de cuidados en los centros de salud de Jaramana, Alliance, Nairab y Qabr Essit. Una colaboración que se enmarca en el compromiso que el Gobierno de Navarra mantiene desde 2006 con UNRWA Navarra y con la defensa de los derechos de la población refugiada de Palestina.
Gracias a esta aportación, UNRWA ha podido cubrir los salarios de 54 profesionales sanitarios, garantizando la continuidad de servicios esenciales para aproximadamente 305.321 personas refugiadas de Palestina. El proyecto ha permitido dar respuesta a las necesidades de mujeres embarazadas, prestar cuidados integrales a menores de 12 meses y prevenir y tratar enfermedades no transmisibles como la diabetes y la hipertensión, en un contexto marcado por la fragilidad institucional.
“Para las familias refugiadas, unas condiciones de vida estresantes y con recursos limitados hacen que una buena atención prenatal, un parto seguro y el seguimiento en la primera infancia puedan prevenir complicaciones graves e incluso salvar vidas”, señala la Dra. Sherkawi.
El reto de garantizar el acceso básico
El deterioro económico ha multiplicado las dificultades. Muchas familias no pueden afrontar el coste de tratamientos médicos, intervenciones quirúrgicas, medicamentos o pruebas diagnósticas. A la vez, aumentan los problemas de malnutrición, anemia, infecciones recurrentes, enfermedades vinculadas al estrés y necesidades de salud mental entre niños, niñas y personas adultas.
Ante este escenario, UNRWA prevé prestar o subvencionar en 2026 más de un millón de consultas de atención primaria para personas refugiadas de Palestina en Siria, Líbano y Jordania. Solo en Siria, la red de 23 centros de salud permitirá ofrecer alrededor de 900.000 consultas, incluyendo salud materno-infantil, planificación familiar, tratamiento de enfermedades no transmisibles, consultas curativas, laboratorio básico, farmacia y derivaciones médicas.
También se está reforzando la respuesta en salud mental y apoyo psicosocial, una necesidad creciente tras años de conflicto y trauma acumulado. En Siria, UNRWA estima que 20.000 personas necesitan este tipo de apoyo a través de sus centros de salud. “Ver a los niños recuperarse, crecer y salir adelante, incluso en circunstancias muy difíciles, es lo que me sigue motivando cada día”, afirma la Dra. Sherkawi.
Detrás de cada consulta hay una historia: una madre en seguimiento de embarazo, un bebé en control pediátrico, una familia sin recursos para un tratamiento, una niña que recupera la salud tras una enfermedad. En un país atravesado por el conflicto, el acceso a la salud se convierte en un pilar de supervivencia y dignidad.
Por eso, el apoyo continuado del Gobierno de Navarra y de la ciudadanía navarra resulta esencial. Su compromiso con UNRWA Navarra permite sostener servicios sanitarios básicos y refuerza el derecho a la salud, la protección y la dignidad de la población refugiada de Palestina.
Temas
Más en Sociedad
-
Conceden en Navarra la incapacidad total a una operaria de automoción que no puede caminar sin apoyos
-
La acusación que ejerce Aroztegia sigue empeñada en condenar a los acusados de sabotear las obras como grupo criminal
-
Los promotores de Palacio de Aroztegia reclamaron 46 millones al Estado por la inacción de la Guardia Civil en las obras
-
Del estudio individual al aprendizaje en red: así afronta la generación Z la selectividad
