La paradoja de la eutanasia en Navarra: el 80% de personas conoce el procedimiento pero existe "una brecha entre el derecho y la práctica"
Navarra ha registrado un total de 105 solicitudes desde la entrada en vigor de la ley, de las cuales se han realizado de forma efectiva 59
El Departamento de Salud ha presentado los resultados de la última Encuesta de Final de Vida en la Comunidad Foral, realizada por el Observatorio de Muerte Digna de Navarra, en la que se refleja un incremento de 6 puntos porcentuales el conocimiento del derecho a la eutanasia, alcanzando ya a casi 8 de cada 10 navarros y navarras (79,3%).
El trabajo se ha dado a conocer en la jornada técnica Cinco años de LORE en Navarra, organizada por el Servicio de Humanización, Aseguramiento y Coordinación Interdepartamental. El encuentro, celebrado en el salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Salud, ha reunido en Pamplona / Iruña a cerca de 200 profesionales del ámbito sanitario, jurídico y social que han abordado el grado de desarrollo, los logros y los retos de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE) en Navarra.
La apertura institucional de la jornada ha corrido a cargo de Antonio López Andrés, director general de Salud, quien ha asegurado que para el Departamento "la prestación de ayuda para morir es una herramienta importante dentro de los servicios y recursos de la atención a la enfermedad avanzada y al proceso final de muerte de los que ya disponíamos".
López ha subrayado que, aunque el marco normativo es completo, "aún persiste una brecha entre el derecho y la práctica", por lo que ha anunciado el compromiso de trabajar intensamente en el abordaje de una nueva Ley Foral de Atención Paliativa y Proceso de Morir que actualice los marcos de autonomía del paciente y resuelva la brecha entre los derechos legales y la realidad social.
Contradicciones ante el final de la vida: más derechos, menos reflexión
Los resultados de la encuesta arrojan una radiografía social “compleja”. La gran mayoría de la población navarra (90%) desea ser informada sobre una posible enfermedad grave o avanzada y tomar decisiones personales en el momento final de sus vidas. Sin embargo, la reflexión sobre cómo les gustaría morir ha caído más de 20 puntos desde 2020. Hoy en día, solo el 54% de la población afirma haber pensado en ello, una tarea que se tiende a postergar, especialmente entre los más jóvenes.
Asimismo, el hogar sigue siendo el lugar preferido tanto para morir (un 41% frente al 7% en el hospital) aunque presenta tendencia descendente. Para recibir cuidados paliativos, la preferencia en el domicilio ha caído del 72% al 53% en los últimos cinco años.
En lo que respecta al Documento de Voluntades Anticipadas (DVA), dos de cada tres navarros y navarras ya conocen su existencia (9 puntos más que en 2020), y el número de personas que lo ha realizado casi se ha duplicado desde 2022, situándose en torno al 10% de la población (llegando a ser una de cada cuatro entre los mayores de 70 años).
105 solicitudes y 59 prestaciones realizadas
Desde la entrada en vigor de la LORE en Navarra, es decir, entre los años 2021-2025, se han registrado 105 solicitudes (más 5 en trámite pendiente al cierre de 2025). El año 2025 registró el pico más alto con 33 solicitudes.
Respecto al número de prestaciones realizadas, ha alcanzado 59 (un 56,2% del total). El porcentaje de aprobación del procedimiento se mantiene estable en torno al 60% en los últimos años. 29 personas (27,6%) fallecieron antes de que se completara el proceso.
La edad media de las personas solicitantes se sitúa alrededor de los 70 años y las patologías predominantes que fundamentan el derecho siguen siendo las de carácter oncológico y neurológico.
Retos de futuro: agilidad, equidad territorial y apoyo a los profesionales
La jornada interdisciplinar ha contado con la participación de profesionales como Begoña Román Maestre (vocal del Comité de Bioética de Cataluña), María Jorqui Azofra (jurista experta en objeción de conciencia) e Itxaso Bengoetxea Martínez (médica paliativista experta en bioética), además de la participación de representantes de los servicios de salud de Asturias y Euskadi, quienes han debatido sobre las alianzas institucionales de cara al futuro de la prestación, junto con Geno Ochando, directora del Servicio de Humanización, Aseguramiento y Coordinación Interdepartamental.
Como conclusión, tras este estudio realizado en los últimos cinco años, “el equilibrio entre garantismo y rapidez sigue siendo un reto, dado que la agilidad es un factor clave para las personas solicitantes. Además, es necesario avanzar en la normalización de la eutanasia como acto médico mediante formación y sensibilización, tanto en profesionales como en la población general”, ha señalado Antonio López.
El estudio valora de forma muy positiva el acompañamiento brindado a la medicina y la enfermería durante los procesos, pero insiste en la necesidad de reforzar el papel de la enfermería y del trabajo social dentro de los equipos asistenciales. Asimismo, se ha marcado como prioridad institucional formar y sensibilizar para derribar las barreras de aquellos profesionales que, sin ser objetores de conciencia, encuentran dificultades o reticencias prácticas a la hora de ejecutar la prestación.
Por último, el Departamento de Salud ha señalado la importancia de trabajar bajo una perspectiva de equidad territorial, garantizando que toda la población navarra, independientemente de su lugar de residencia, tenga exactamente el mismo conocimiento del derecho y el mismo acceso efectivo a la prestación de ayuda para morir.
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