El onubense Paco de la Corte ha sido una de las víctimas del accidente de Adamuz (Córdoba) que ha vuelto a nacer, y doblemente, ya que salió despedido de su asiento del Alvia tras el accidente y cuando volvió a su sitio estaba "empotrado" en el delantero. Además, le invitaron a ir a la cafetería, que se encontraba en vagón dos, pero declinó la invitación porque se encontraba cansado. Después descubrió que de ese vagón no salió nadie con vida.

Aunque herido, consiguió sobrevivir al descarrilamiento del Alvia que circulaba de Madrid a Huelva. Viajaba en el vagón 3, en el que volvía tras presentarse a las oposiciones de funcionario de prisiones y ayudó también a salir a algunas personas. En declaraciones a Europa Press, este vecino de Huelva capital ha relatado que no se dio cuenta de nada porque "fue todo en cuestión de dos segundos" y "todo se puso oscuro".

"La solidaridad de la gente"

De la Corte ha subrayado que cuando fue consciente, salió del tren y que lo que "más le llamó la atención" fue "la solidaridad de la gente" que se encontraba ayudando, "sobre todo del pueblo de Adamuz" que "se volcó con nosotros de una forma increíble". Él mismo le dio gorro de lana que llevaba puesto "a una chica que tenía frío y que estaba regular".

Paco explica que sus secuelas del accidente son "la espalda contracturada entera y magullada desde el coxis hasta el cuello" pero que "gracias a Dios" no tiene "ninguna vértebra rota".

"La pierna derecha la tengo también fastidiada y la muñeca de la mano izquierda, y después tengo también otras cosas que en un principio no le di importancia porque pensaba que era de no haber dormido y del shock y que al final resulta que son secuelas típicas de la tira cervical, dolores de cabeza, pitido en los oídos, vómitos y cosas así, o sea, mareo. Hay veces que se me desenfoca la vista, algunas cosas de esas, pero no tengo ningún hueso roto, ningún órgano afectado, a priori", ha explicado.

El onubense ha recordado que cuando salió del vagón, el mismo "estaba de pie estable fuera de su carril, evidentemente había descarrilado pero estaba de pie", por lo que los que consiguieron salir de él pensaron "que estaba todo el mundo igual". "Entonces nos quedamos fuera como diciendo, bueno, ahora mismo vendrán ambulancias o quien sea y nos llevar para un autobús y nos llevan a casa o algo así".

Este fue el pensamiento de los supervivientes que consiguieron salir por su propio pie "hasta que un chico se adelantó un poco, vio cómo estaba el escenario y dijo 'esto es una catástrofe absoluta'" y solicitó a todo el que estuviera bien que "por favor" se fueran con él para "ayudar a salir a gente de allí" que aquello estaba "fatal". "Y entonces, los que estábamos peor nos quedamos allí tumbados, que éramos dos o tres y el resto fue para ayudar a los demás".

"No recuerda haber notado vibraciones"

Paco de la Corte indica que "no recuerda" haber notado vibraciones "ni nada así extraño", pero que "si las hubiera habido tampoco creo que le hubiera echado mucha cuenta, porque también viajo mucho en avión y las turbulencias y ese tipo de cosas son muy normales", al tiempo que ha apuntado que cuando se produjo el impacto, "en cuestión de dos segundos se puso todo en oscuro" y que sintió "sacudidas violentas por todo el cuerpo en milésimas de segundos".

Salió despedido de su asiento, "íbamos a 200 kilómetros por hora y eso fue un frenazo en seco" y acabó en el extremo contrario del vagón en el que viajaba. Paco cuenta que empezó a tocar a su alrededor "y tenía unas cuantas personas encima suya". "Me las fui quitando yo y tocaba personas y cosas. Éramos como un amasijo de todo de personas y partes de muebles". Cuando volvió a la zona de su asiento, "estaba también arrancado de cuajo y pegado al de adelante", por lo que destaca que no sabe "si fue incluso bueno haber salido volando".

"Y no sé si recobré la conciencia o no, porque no sé si perdí el conocimiento. Cuando se estabilizó todo hubo dos o tres segundos de tensa calma y estaba todo oscuro y lleno de polvo, supongo que sería del descarrilamiento y olía un poco como a quemado, imagino que del frenazo y entonces ya empezó la gente a iluminar con el móvil y a escucharse de gritos y llantos y ya empezó todo el mundo a encontrar sus móviles a sus seres queridos. Nos recompusimos un poco y salimos fuera pero no éramos conscientes de lo que había pasado", relata.

Por ello, señalan que pensaban que había sido un descarrilamiento típico de que te has chocado con un camión, un tractor o alguna cosa de estas. Fuera del tren, "la gente estaba que no sabía muy bien qué había pasado, hasta que ya nos dimos cuenta de todo y a partir de ahí fue todo muy rápido y como una película de las que se ven por la tele porque no te puedes creer que estés viviendo eso allí mismo". "Había gente joven, había mujeres embarazadas, había niños, personas mayores, había de todo", añade.

Finalmente, Paco de la Corte explica que al lado suyo en el tren iba un preparador de oposiciones, al que no conocía, pero que estuvo charlando con él sobre el examen y que fue uno de los que falleció en la cafetería del tren porque fueron a buscarlo. "Ya una vez de pie me dijo que si quería ir con ellos a tomar un café porque él sabía que yo iba solo y le dije que no porque estaba bastante cansado. Después, me han dicho algunos que del vagón cafetería no salió nadie, así que sí, en ese sentido también he vuelto a nacer". Este onubense señala que "ha vuelto a nacer" y que "todo el mundo" le dice que cuando se recupere "a ver si celebramos nuestro segundo cumpleaños".