Toni Martínez, fallecido en el incendio de su furgoneta: un artista, aventurero y "espíritu libre" que eligió Tudela como hogar
El hombre fallecido en el incendio de su furgoneta era natural de Vigo y tenía una hija de Valtierra
El hombre de 56 años de edad fallecido en el incendio de su furgoneta este domingo en Tudela, Toni Martínez Márquez, era natural de Vigo, pero eligió la capital ribera como su hogar. Llegó a la ciudad hace más de 35 años después de que un amigo de aventuras se la citase cuando estaba en Logroño y desde entonces había fijado su residencia en ella.
Su rostro era de los que quedaban en la retina, siempre con su pañuelo en la cabeza, sus pendientes y sus tatuajes, no pasaba desapercibido, y fue apreciado y querido por todos aquellos que le conocieron. Aventurero por naturaleza y un "espíritu libre", como lo han calificado sus amigos, Toni tenía una hija ya veinteañera fruto de una relación con una pareja de Valtierra.
Tatuador, pintor, grabador...
Tatuador, pintor, grabador... atesoraba múltiples talentos artísticos que sus amigos habían animado a fomentar y sacar partido. "Toni ya tatuaba cuando nadie en España lo hacía y lo hacía muy bien. Podría haberse ganado la vida con ello", aseguran sus allegados, que le estimulaban para seguir pintando. Incluso había sobre la mesa de montar una exposición con sus trabajos.
Alegre, jovial y espiritual, llegó a tener un negocio en la capital ribera de tatuajes en la calle Herrerías, algo que le gustaba mucho y con lo que adornaba su cuerpo. Vivió un tiempo en un piso del paseo de Pamplona de la capital ribera, pero actualmente lo hacía en la furgoneta en la que falleció en la mañana de este domingo.
Porque así como eligió la ciudad que era su hogar, Toni también eligió cómo vivir su vida, en su furgoneta, en una etapa que a sus amigos definió como "los mejores años de su vida". Ciudadano del mundo, Toni recorrió Centroamérica y Sudamérica, llegó a convivir con gentes indígenas e, incluso, se casó por su rito con una mujer de una tribu.
Fue marinero de pesca, trabajó en la distribuidora de pescado Caladero, ubicada cerca del parque de bomberos de Tudela, y recogiendo alcachofas, así como en la construcción. También trabajó en el sector de la hostelería, donde desempeñó tareas como cocinero y como camarero.
Muy conocido en Tudela
El fallecido era muy conocido en Tudela, no solo por los numerosos trabajos que había desempeñado, sino porque era muy movido y habitual verlo por la calle. "Era muy buena gente, de gran nobleza", han destacado este domingo.
Hace apenas un año participó como alumno en un taller de jardinería realizado por la Fundación Ilundain, donde en la ceremonia de clausura habló de su experiencia y cómo le había cambiado la vida. “Lo que no consiguieron los psicólogos durante 10 años, vino Luis y me arregló. La inyección vital que me metió este hombre de volver a ver color en las cosas fue tremenda. No voy a olvidar nunca, en la vida, este año aquí”, dijo.
Toni Martínez se mostró exultante aquel día. “Al principio chocábamos entre los alumnos y al final es como si fuéramos una familia. Los profesores han hecho una labor increíble. Si no estoy trabajando ahora es porque tengo otros proyectos, pero se han molestado mucho en buscarte trabajo. Esto para mí ha sido una terapia”.
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