Un hombre de 65 años y nacionalidad francesa es investigado por el SEPRONA de la Guardia Civil por comercializar aceite de oliva como si fuera de Navarra, pero sin autorización sanitaria ni control oficial. Está acusado de delitos contra la salud pública y la propiedad industrial.

La intervención del SEPRONA comenzó a raíz de una inspección en una nave industrial ubicada en la Zona Media de Navarra. Allí, las patrullas detectaron vertidos de residuos ilegales procedentes de la producción de aceite que estaban alcanzando la red de evacuación de aguas pluviales.

Al inspeccionar el interior de las instalaciones, los agentes localizaron depósitos de aceite, productos alimentarios listos para su venta y abundante material de envasado y etiquetado. Ante el riesgo sanitario, se procedió a la inmovilización y el precinto de unos 2.000 litros de aceite de oliva.

Parte del material incautado

Distribución en Francia y fraude de marca

Las pesquisas posteriores confirmaron que el negocio carecía por completo de registro sanitario. Pese a ello, el aceite ya elaborado se había estado comercializando y distribuyendo en diferentes establecimientos de Francia.

Además, la investigación destapó un delito contra la propiedad industrial: el investigado utilizaba en sus etiquetas expresiones vinculadas a la denominación “Aceite de Navarra”, una marca reservada en exclusiva a los operadores autorizados que se someten a estrictos controles de calidad y trazabilidad.

Sin rastro de la trazabilidad

En una actuación coordinada con el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra, se llevaron a cabo inspecciones higiénico-sanitarias y se tomaron muestras para su análisis. El informe técnico emitido concluyó que el producto no podía ser comercializado al no haberse garantizado el cumplimiento de las normas sanitarias exigidas para productos alimentarios destinados al consumo público. 

También se constató la ausencia total de documentación sobre la trazabilidad de la producción, la falta de controles de calidad, la inexistencia de gestión de residuos y la falta de registros obligatorios para actividades alimentarias. Asimismo, los investigadores detectaron un descuadre sospechoso entre el volumen de producción manifestado y la cantidad de envases adquiridos para la venta del aceite.

Las diligencias correspondientes por estos hechos ya han sido remitidas al Tribunal de Instancia de Tafalla.