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Condenados por acoso e insultos racistas a sus vecinos en una localidad de Valdizarbe

Aceptan dos años de prisión y 10.000 euros de indemnización - La familia afectada, un matrimonio con tres hijos menores, se tuvo que ir a vivir a Pamplona por el hostigamiento continuo

Condenados por acoso e insultos racistas a sus vecinos en una localidad de ValdizarbePatxi Cascante

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra ha condenado de conformidad a dos vecinos de una localidad de Valdizarbe por acosar de forma sistemática a una familia de origen migrante hasta obligarla a abandonar el municipio y trasladarse hasta Pamplona. Cada uno de los acusados ha sido condenado a 24 meses de prisión —doce por un delito contra la integridad moral y otros doce por cuatro delitos de acoso—, deberán pagar una multa de 750 euros cada uno, además de la inhabilitación de seis años para realizar actividades de tiempo libre o de docencia. También, deberán permanecer seis años alejados de los cinco miembros de la familia y tendrán que pagar una responsabilidad civil conjunta y solidaria de 10.000 euros.Con todo, se les suspende la pena de prisión durante tres años a condición de que no vuelvan a cometer un delito, a que realicen un curso formativo en igualdad y al pago de la responsabilidad en 36 meses.

Insultos, canciones racistas e incluso humillaciones a los hijos menores

Los hechos arrancaron a mediados de 2022. Según el escrito de acusación, los dos acusados vivían en los bajos del mismo edificio en el que residía la familia, cuyo domicilio se encontraba en el primer piso. Esta familia estaba conformada por un matrimonio con tres hijos menores de edad, de nueve, siete y tres años en el momento de los hechos. Llevaban cuatro años en la localidad sin haber tenido problemas con ninguno de sus vecinos. Hasta ese entonces, que fue cuando uno de los acusados comenzó a dirigirles expresiones denigrantes, a las que se sumó el otro. Los dos acusados se referían a estas familias como "conejos", "ratones", "gilipollas" o "puta gorda". Y les exigían que cogieran a sus hijos y se fueran a su país. Los insultos eran especialmente crueles con la hija mayor, a la que llamaban "idiota" y "zorra" de manera reiterada. Y, de hecho, estas humillaciones se produjeron en más de una ocasión delante de otros vecinos del edificio.

Molestias en la casa y les pinchaban los coches

Sin embargo, la discriminación no solo se quedaba en las palabras. Los encausados golpeaban el techo desde sus pisos, subían el volumen de la televisión para molestar y uno de ellos llegó a cantar de forma audible una canción sobre los "ratones" que vivían arriba. A ello se sumó que, en al menos siete ocasiones, aparecieron las ruedas del coche de la familia pinchadas y que las bicicletas de los menores desaparecieron del portal.

El acoso sostenido durante más de un año dejó una huella profunda en toda la familia. Los menores desarrollaron conductas de evitación: dejaron de salir solos al rellano, esperaban a asegurarse de que los vecinos no estaban antes de bajar a la calle y procuraban moverse en silencio dentro de casa para no provocar nuevos episodios. La madre redujo sus actividades domésticas por miedo a hacer ruido, llegando a paralizarlas por completo en los momentos de mayor tensión. La sentencia recoge que todos los miembros de la familia sufrieron nerviosismo, miedo, inseguridad y frustración compatibles con una situación de maltrato psicológico. Y como la situación se volvió insostenible, tanto el matrimonio como los tres menores terminaron abandonando la localidad y se trasladaron a residir a la capital navarra.