Síguenos en redes sociales:

'Avatar', los seres azules que todo el mundo quiere ver

Por tercera vez la superproducción de James Cameron, que revolucionó la tecnología audiovisual, vuelve a ser la película más taquillera de todos los tiempos con ‘Avatar: fuego y cenizas’

'Avatar', los seres azules que todo el mundo quiere verEP

En 2009, el director James Cameron decidió revolucionar la industria del cine dando vida a unos seres azules de más de dos metros de altura que parecían salir de la pantalla, y creando un mundo completamente distinto al nuestro: Pandora. 

En su estreno, las salas de cine se llenaron de espectadores y Avatar logró convertirse en la película más taquillera de la historia. Trece años tuvimos que esperar para volver a disfrutar del mundo de Pandora, aunque esta vez desde una perspectiva diferente, desde el agua. Y solo tres años después, Cameron regresó con la tercera parte de la saga. Lo que sí se repite en todas ellas es el éxito inmediato. Más de una década después, Avatar sigue siendo la película más taquillera de la historia y una referencia imprescindible para entender la evolución del cine contemporáneo.

El origen de Pandora 

La historia de Avatar se sitúa en Pandora, un exuberante planeta habitado por los na’vi, una civilización indígena profundamente conectada con la naturaleza. A través de Jake Sully, un exmarine parapléjico que controla un cuerpo híbrido, el avatar, Cameron construye un relato de ciencia ficción con ecos de western, cine bélico y fábula ecológica. El conflicto entre la explotación de los recursos y el respeto por el entorno convierte la película en una alegoría moderna sobre el colonialismo y la sostenibilidad.

Si había algo que los cinéfilos esperaban con ganas era una continuación de la película, y esta llegó más de una década después. En Avatar: El sentido del agua, la segunda entrega de la saga, vemos cómo Jake Sully y Neytiri han formado una familia con cuatro hijos. Los humanos vuelven a atacarlos y la familia decide huir hacia otra civilización: el clan del agua. 

Rodeados de océanos, nuevas criaturas y normas diferentes, descubren el paisaje marino de Pandora. La película se convirtió en la tercera más taquillera de la historia.

En diciembre de 2025 llegó la última película de la saga, Avatar: Fuego y cenizas. En esta entrega entra en escena el Pueblo de las Cenizas, un clan na’vi mucho menos pacífico que no dudará en recurrir a la violencia para alcanzar sus objetivos, incluso si eso implica enfrentarse a otros clanes. La historia girará en torno a un conflicto entre este nuevo clan, los humanos y los propios na’vi.

Más allá de su argumento, Avatar supuso una auténtica revolución tecnológica. Cameron perfeccionó el uso del 3D estereoscópico y desarrolló nuevas técnicas de captura de movimiento que permitieron dotar a los personajes digitales de una expresividad nunca vista hasta entonces. Pandora no parecía un escenario artificial, sino un mundo vivo y creíble. El impacto fue tan grande que, tras su estreno, el 3D se convirtió en un estándar en las grandes producciones de Hollywood durante varios años.

A la espera de la tecnología 

Aunque Cameron llevaba años imaginando esta historia, él mismo reconoció que el cine aún no contaba con los medios técnicos necesarios para realizar la película tal y como la concebía. Por ello, el proyecto quedó guardado en un cajón hasta que, por fin, la tecnología permitió hacerlo realidad. Cameron volvió a retrasar la secuela por motivos similares a los de la primera película; para El sentido del agua, quería incluir escenas subacuáticas complejas, algo que no era posible con la tecnología disponible en ese momento. Por ello, tuvieron que esperar hasta que los medios técnicos permitieran hacerlo tal y como él lo imaginaba. Además, la segunda y la tercera película se rodaron al mismo tiempo, lo que explica que la espera entre ambas haya sido mucho más corta.

Los actores coinciden en que participar en una producción de este nivel conlleva mucho trabajo, pero también aseguran que el rodaje resulta más sencillo que en otras películas. Cada intérprete lleva una única cámara en el rostro que registra todas sus expresiones desde distintos ángulos, lo que evita repetir una misma escena para diferentes planos. Antes de meterse en la piel de sus personajes, todos reciben formación específica: uso del arco, movimientos corporales propios de los na’vi y otras habilidades necesarias para dar mayor realismo.

Oona Chaplin interpretando a la villana de ‘Avatar 3’.

Liderado por mujeres

Con la piel azul, los dos metros de altura y los cuatro dedos en las manos, a veces resulta difícil reconocer a los actores que se esconden detrás de los avatares. Sin embargo, el reparto es extraordinario, especialmente el femenino. Zoe Saldaña, ganadora de un Oscar en 2025, es sin duda una de las grandes protagonistas al dar vida a Neytiri. Muchos esperan que este año vuelva a estar nominada a los premios más importantes del cine por su interpretación. En la segunda película se incorporó Kate Winslet, protagonista de Titanic, quien interpreta a Ronal, la líder del clan del agua. Por su parte, en la tercera entrega aparece Oona Chaplin como la líder del Pueblo de las Cenizas, la villana de la historia. Tras un parón en su carrera, vuelve a la gran pantalla con un papel que muchos consideran digno de una nominación al Oscar. Lo que queda claro es que las mujeres tienen, sin duda, un papel fundamental en el poder y el éxito de la saga.

El mayor éxito de taquilla

Con una recaudación que supera los 2.700 millones de dólares a nivel mundial, impulsada también por varios reestrenos, Avatar se mantiene como la película más taquillera de la historia, por delante de títulos como Avengers: Endgame o Titanic, también dirigida por James Cameron. Este logro confirmó la capacidad del director para conectar con el gran público y demostrar que el cine original, no basado en sagas previas, aún podía dominar la taquilla global.

Debate candente

La primera película fue un éxito rotundo gracias a lo revolucionaria que resultó en su momento, y apenas recibió críticas negativas. La segunda, pese a la larga espera y a ser muy diferente a la original, también fue bien recibida.

Con la tercera entrega comienza la polémica. Tres horas y media de duración dan mucho que comentar. A muchos espectadores les fascina este universo, especialmente a los amantes del cine y de los avances técnicos, teniendo en cuenta las mejoras que James Cameron ha introducido película tras película. Sin embargo, en cuanto a la trama, las opiniones están divididas: hay quienes sienten que las tres horas se pasan volando y otros que creen que la historia podría haberse contado en una hora y que el resto es relleno. Como siempre, el debate está servido, aunque queda claro que, si hay más entregas, el público acudirá al cine por curiosidad y por el placer visual que supone ver una película así en la gran pantalla.

Aquí surge la segunda polémica. Una película de este tipo está hecha para llenar las salas de cine, especialmente en una época en la que muchas personas prefieren esperar a verla en casa, con grandes televisores, buen sonido y plataformas de streaming al alcance de la mano. Sin embargo, Avatar no es una película pensada para verse en casa ni en cualquier cine. Cameron la diseñó para disfrutarse al 100% en salas IMAX, que no están disponibles en todos los lugares: en España solo hay once. En las zonas donde no existen estas salas, el público debe conformarse con una calidad un poco peor, algo que ha generado malestar entre muchos.

Más que una película

Hoy en día, Avatar es mucho más que un éxito comercial. Es un símbolo del cine como espectáculo total, donde tecnología, narrativa y emoción se combinan para crear experiencias inmersivas. Su mensaje ecologista, su impacto visual y su dominio de la taquilla la han convertido en un fenómeno cultural que sigue marcando el rumbo del cine del siglo XXI.