Antes, mucho antes de que la amenaza de la IA provocara huelgas de guionistas, actores y directores en Hollywood, los ejecutivos de los grandes estudios, no hablemos de los guardianes de Netflix, ya se habían cargado cualquier síntoma de originalidad, singularidad y mirada propia. En nombre del capital, en busca del éxito y/o postradas por las correcciones económicas y las convenciones ideológicas, las voces libres de la creación cinematográfica ya habían sido desterradas del apoyo de inversores, de la confianza de los gestores culturales y/o políticos y del favor y fervor de los canales de distribución. En ese sentido, como en todos, la IA solo representa la sublimación de los defectos de la ¿inteligencia? humana. Con IA o sin ella, el caso de Un talento único ofrece un modelo robusto para vislumbrar cómo funciona ese cine fórmula manufacturado para atrapar a la mayoría, garantizarse la complicidad gacetillera y hacer que la rueda gire sin dilación ni falta. 


Dirección: Daniel Roher. Guion: Robert Ramsey y Daniel Roher. Intérpretes: Leo Woodall, Havana Rose Liu, Dustin Hoffman, Lior Raz,Tovah Feldshuh y Jean Reno. País: Canadá. 2025. Duración: 109 minutos.

Un talento único cultiva el reclamo de dos veteranos al borde de la retirada: Dustin Hoffman, al principio, y Jean Reno en los últimos toques de salida. Al frente dos jóvenes caras: Leo Woodall y Havana Rose Liu, una pareja racializada que interpreta una historia de amor de dos jóvenes músicos de enorme talento en un mundo de plástico y mentira.

La trama es débil y el tono cultiva los rasgos de la comedia deudora de los excesos tarantinianos con sordina al servicio de ese cine familiar de fin de semana. El argumento, abradacabrante. Un afinador de pianos, con oído absoluto y con un trauma a cuestas, se ve reclutado por una pandilla de reventadores de cajas fuertes. Su capacidad para desentrañar a golpe de oreja, las combinaciones de esos féretros donde se almacena la miseria humana, lo convierte en el compinche ideal. Tan disparatada historia, se ve aderezada con un viaje de amor, un gesto de fraternidad, un recorrido por viejas glorias musicales y el magnetismo que la música ejerce como coartada de alta cultura. 

Así, con banda sonora de lujo, cameos de prestigio, jóvenes guapos y un guion sin arrugas, avanza Un talento único bajo la sospecha de que nada hay en ella que lo convierta en especial. Todo lo contrario. Pero de eso se trata. ¿Miedo a la IA? Llevamos años bajo las botas de una mediocridad anunciada.