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Von der Leyen insta a una “Europa a dos velocidades” que no frene los avances

La presidenta de la CE prioriza la industria del continente para garantizar la competitividad económica del bloque

Von der Leyen insta a una “Europa a dos velocidades” que no frene los avancesCHRISTOPHE PETIT TESSON

Ursula von der Leyen ha decidido que la Unión Europea no puede seguir permitiéndose el lujo de la parsimonia. En un discurso ante el pleno de la Eurocámara en Estrasburgo, la presidenta de la Comisión Europea lanzaba un mensaje contundente, asegurando que si el consenso de los Veintisiete se convierte en un lastre, Europa avanzará con quienes estén dispuestos a hacerlo. Bajo el concepto de una “Europa a dos velocidades”, Von der Leyen busca derribar los muros de la unanimidad para que no puedan bloquear los avances y transformar el bloque en un verdadero “gigante mundial”.

La jefa del Ejecutivo propone recurrir a la “cooperación reforzada”, un mecanismo previsto en los Tratados que permite a un grupo de Estados miembros avanzar en políticas comunes sin esperar a los más rezagados. “El plan A es avanzar a 27. Pero si no es posible, el Tratado permite la cooperación reforzada. Tenemos que avanzar”, sentenció, señalando especialmente la urgencia de la Unión de Ahorros e Inversiones.

En este sentido, Von der Leyen advierte de que Europa convive con “27 sistemas financieros diferentes” y “más de 300 centros de negociación”, lo que definió como una “fragmentación extrema” que es, a ojos de Bruselas, el freno que impide que el capital europeo se quede en casa para financiar la innovación.

Uno de los pilares de su intervención fue la defensa de la “preferencia europea”. Von der Leyen apuesta por priorizar la industria del continente en sectores estratégicos para garantizar la competitividad económica del bloque. Sin embargo, no lo hace con una fe ciega. La presidenta reconoció que aplicar un sello de “Made in Europe” es un “terreno resbaladizo” que “no es una solución para todo” puesto que exige un equilibrio para “estar en línea con las obligaciones internacionales”.

“Una Europa competitiva solo puede ser una Europa independiente”, advirtió, vinculando esta soberanía con la necesidad de eliminar dependencias que otros actores podrían usar como “armas de coerción”. La receta: producir más en suelo europeo y, simultáneamente, ampliar la red de socios fiables.

Más allá del comercio y la industria, la presidenta vincula la competitividad con la reducción de costes energéticos y defiende completar la Unión Energética para hacer Europa “más asequible para todos”, al advertir de que los precios siguen siendo “demasiado altos y volátiles”.

La presidenta de la CE recordó que en 2025 la electricidad generada con gas superó los 100 euros por megavatio hora, frente a los 34 euros de la solar o los 50-60 euros de la nuclear. Para Von der Leyen, la transición limpia ya no es solo una cuestión climática, sino un imperativo de costes y seguridad.

Finalmente, Von der Leyen declaró la guerra a la “hiperreglamentación” y advirtió de que las empresas europeas gastan “casi tanto en burocracia como en investigación y desarrollo”. Para combatir esto, la Comisión presentará en marzo el “régimen 28” (“EU Inc”), una ventanilla única que permitirá a las empresas registrarse en apenas 48 horas para operar en cualquier Estado miembro.

“Tenemos la segunda mayor economía del mundo, pero la conducimos con frenos”, concluyó la presidenta. Así, el mensaje es claro: la unidad es el objetivo, pero la urgencia es el método y Europa ya no esperará a quien no quiera correr.