Marwán: "Soy rebelde en el amor, en la poesía y en la vida misma"

Marwán es un cantautor que paso a paso se ha abierto camino en los mundos de la música y de la poesía. además de dar conciertos multitudinarios Tiene publicados cuatro libros. el último se titula 'Una mujer en la garganta'.

18.05.2021 | 09:57
Poesía y música conforman el universo vital y creativo de Marwán.

Es un hombre dado a las confesiones, y en alguna entrevista ha comentado que ha perdonado incluso infidelidades a alguna de sus parejas. Las letras de su música y su poesía se alimentan en gran parte del amor y el desamor, pero también ponen el foco en la crítica social. Es pasional, porque sin pasión no hay vida para él, aunque también se reconoce como muy exagerado en sus reacciones. Los poemas de Una mujer en la garganta, la última entrega literaria de este músico sensible y comprometido, conquistan por su rebeldía y por la forma que da a los sentimientos, sin reglas ni normas.

Ha puesto a su poemario un título curioso y raro: Una mujer en la garganta.
¿Raro? A mí no me lo parece, creo que es muy evocador. Me parece que es un título que va muy bien a mi vida, un título que asumo totalmente.

¿Y qué evoca en su vida Una mujer en la garganta?
A las personas que se me han atragantado, principalmente amores, o mejor dicho, desamores, que se me han atragantado y que he tardado bastante tiempo en superar.

¿Ha vomitado en su libro de poemas toda la acidez y la rabia de esos desamores?
Y muchísimas cosas más, no es necesariamente un libro para vomitar acidez. Para mí, la poesía es una búsqueda de la belleza, de encontrar sentido a lo que se mueve a nuestro alrededor. Es también una búsqueda de conocimiento, un modo de conectar. La poesía es una vida completa que contar.

¿Hay diferencias entre componer poesía o letras para sus canciones?
Muchas, sobre todo en su búsqueda, aunque puedas hablar de temáticas parecidas. La lírica que se utiliza para una canción y un poema son diferentes. El poema te permite una extensión muy cortita en unos casos y muy larga en otros. En cambio, la canción no te permite más que una duración determinada, tres o cuatro minutos. En la canción, cuando llega el estribillo está servido todo.

¿No pueden tener estribillo los poemas?
No en mi poesía, y hay veces que no está servido todo hasta el final del poema. En la canción no te puedes permitir retorcer el lenguaje, porque si lo retuerces mucho seguramente pierde la musicalidad.

¿Le sirve la poesía como refugio?
Puede llegar a serlo, y también puede llegar a ser un refugio para los lectores. Generalmente, la gente que acude a la poesía va buscando respuestas, algún asidero que le llegue a servir de refugio.

¿Podemos decir que es un género literario que se ha puesto muy de moda?
Se está vendiendo bastante bien, aunque no tanto como antes. La moda tan fuerte que hubo hace seis o siete años ha desaparecido, pero aun así, sigue en auge.

No corren buenos tiempos para la lírica. ¿Cómo está su carrera musical en estos momentos?
Bien, incluso teniendo en cuenta el Covid, que es el mayor impedimento para realizar conciertos. Sigue viniendo bastante gente a los conciertos a pesar de todo y seguimos gozando de una cierta audiencia. Me encanta, pero me gustará más cuando todo esto de la pandemia pase de una vez.

Pasó de cantar en los bares a tener una audiencia muy alta. ¿Cómo se consigue un cambio de este tipo?
Por el boca a boca primero. Después, todo hay que decirlo, con la ayuda de la discográfica y la editorial he ido teniendo más y más público. La verdad es que ahora va muy bien.

Amor, crítica social o desamor. ¿Cuál es el motor de sus canciones y de su poesía?
Si hago un repaso tengo que reconocer que tengo más poemas de amor y desamor que de crítica social. En este libro he escrito mucho de rebeldía.

¿Contra qué o quién se rebela usted?
Me rebelo contra los mandatos sociales, me rebelo contra los mandatos en el amor que se rigen por la reglas€

¿Cree que el amor se rige por reglas? Muchos dirían que eso no es amor.
No, para mí tampoco es amor, pero en algunos casos se imponen esos mandatos y esas reglas. También tiene mucho de rebeldía a las reglas que imponen los académicos de la poesía.

¿Prefiere regir su vida por la rebeldía y no por las normas?
Sí. Creo que todos lo intentamos alguna vez. Incluso los que luego imponen sus reglas, seguro que alguna vez se han sentido rebeldes. Yo me siento y soy rebelde en el amor, en la poesía y en la vida misma.

Madrid ha vivido estos días pasados una de las campañas más extrañas de la democracia. ¿Le sugiere algún poema su ciudad?
En el libro hay un poema muy extenso que se llama La ciudad interminable. Es un poema rimado con muchos cuartetos de decasílabos. Pero si me atengo a la situación actual, de verdad, no me sugiere ninguna poesía. En absoluto.

Su padre es palestino y su madre segoviana. ¿Qué siente cuando escucha algunos discursos sobre los emigrantes que llegan desde la derecha más extrema?
Se escuchan de varias maneras. En primer lugar, depende que cómo te los tomes. También es posible que los puedas pasar por alto. Hay comentarios que lo que buscan es romper los consensos e impedir la ayuda a los que vienen de fuera, pero luego piensas en las vidas de las personas en los campos de refugiados, en cómo una mujer da a luz en la patera en la que viaja buscando una vida mejor, en esas otras que llegan muertas o con hipotermia... Da mucha pena, mucha rabia y mucha bronca que haya tan poca consideración por parte de otros seres humanos. Es muy triste y cabreante.

También conoce los campos de refugiados.
He estado en varios de Palestina. Qué voy a contar sobre cómo es la vida en un campamento de ese tipo. Son unas condiciones de vida precarias en todos los sentidos. La salubridad está ausente, hay poca comida, la luz, cuando hay, por horas, el agua no es potable... Son condiciones de vida muy tristes en cuanto a todo: sanidad, educación, servicios mínimos. Lo que aquí se considera por debajo de los límites de la pobreza, en los campamentos de refugiados es infinitamente peor.

¿Combinan bien la cultura occidental y la árabe?
Sí cuando se es considerado con el otro, tratando de defender los puntos de vista diferentes que hay en cualquiera de las dos sociedades y llegando a puntos de encuentro. Siempre se pueden tender puentes entre las ideas. En el caso de mis padres todo discurre de igual forma a cualquier otra pareja del mundo en la que son diferentes. Pero es que la gente no solo es diferente por su origen cultural, también lo es por su personalidad.

¿Qué cultura pesa más en usted?
La occidental, sin ninguna duda. Yo he nacido en Madrid y tengo una educación española. Me he criado aquí. Respeto mucho la cultura árabe, pero mi vida es occidental en todos sus aspectos.

Si vamos a su vida más íntima, ¿ha sufrido mucho por amor y desamor?
He tenido unos cuantos amores, y por lo tanto también unos cuantos desamores, como mucha gente. He tendido siempre a vivirlos exageradamente. En mí ha pesado mucho la búsqueda constante de la pasión, quizá es por eso que me da para muchos poemas y muchas canciones.

Así que se declara pasional.
No sé vivir sin pasión en todos los sentidos. A veces es lo que te trae muchos quebraderos de cabeza y de corazón.

¿Es bueno o malo ser tan apasionado en todo?
Para mí es bueno, pero quizá para otras personas sea malo. En realidad, todo depende de las consecuencias que tengan esas pasiones que vives y de los lugares en los que entres o no entres. En su justa medida puede ser buenísimo, pero en exceso no lo sea tanto.

¿Cree que vivimos en un mundo en el que se pone en valor el postureo y se esconden la pasión y los sentimientos?
Los sentimientos tal vez se esconden. Quizá se esconden más las oscuridades que las pasiones. Las pasiones están bastante desatadas y sirven para alimentar en ciertas ocasiones el postureo.

¿Es un adicto a las redes sociales?
Adicto creo que no. Las uso y tengo una relación de amor-odio con ellas. Me permiten poner mis canciones y mis poemas, y a través de ellas conozco y me relaciono con otros artistas.

También pueden ser bastante canallas, y en las redes imperan los rumores e insultos gratuitos, sin consecuencias muchas veces para el que los escribe.
En ese sentido es difícil convivir con ellas. Bajo el anonimato mucha gente se permite decir cosas que no diría cara a cara. Es una pena que no haya consecuencias, que la gente no pague por ciertas acciones.

¿Una invitación a la cobardía?
Más o menos, sí. Es lo que ocurre.

¿Cómo cree que vamos a salir de la situación en la que vivimos? Se nos está haciendo muy largo este camino.
Saldremos bastante cansados. La sociedad en general, y las personas a modo individual, estamos hartos ya de la situación que estamos viviendo. Afecta mucho la pandemia y tenemos ganas de salir de ella. Habrá un tiempo duro para la recuperación laboral, pero también habrá otro más amable para recuperar el contacto con las personas a las que queremos, para recuperar espacios en los pueblos y las ciudades. Espero que se nos devuelva otra vez a nuestras vidas de forma rápida.

Ha comentado que el título de su último libro va por esas personas que se le atragantan. ¿Les pondría nombres y apellidos?
No, pero pondría nombres y apellidos a actitudes. Muchas personas que se me atragantan son las que quieren extender la desigualdad, son esas que tratan a los ciudadanos como si fuéramos unos de primera y otros de segunda o de tercera.

Mucha gente está optando por dejar la ciudad como consecuencia de la pandemia. ¿Cuál sería el sitio que elegiría usted para vivir?
Madrid. Es mi sitio, la ciudad en la que me siento bien. Tiene sus problemas, como otros lugares, pero da mucho a quien vive en ella. Madrid es mi pueblo.

Suele decir que tiene fobia al maquillaje rojo.
A las uñas y a los labios pintados en rojo o rosa. No puedo con ellos. Es una fobia diagnosticada. Fue por algo que pasó hace tiempo, en mi infancia. Uf, no puedo, de verdad, a veces ni pensarlo. 


PERSONAL
Nombre completo: Marwán Abu-Tahoun Recio.
Edad: 42 años (5 de marzo de 1979).
Lugar de nacimiento: Madrid. Su padre es palestino y su madre española, de Segovia. 
Formación: Es licenciado en Educación Física y durante cinco años impartió clases. En 2007 decidió dejar la enseñanza y dedicarse a su principal pasión, la música y la poesía.
Inicios: Su íntima relación con la música empezó siendo un adolescente, cuando con 15 años se compra una guitarra para tocar con y para sus amigos. En principio era una afición complementaria a sus objetivos principales, que estaban relacionados con el deporte. El boca a boca y las redes sociales le llevaron a tener más conciertos y decidió dedicarse en cuerpo y alma a ellos y a los poemarios que escribe y que tienen una gran proyección en el mundo editorial.
Compromisos: En 2005 cedió la canción Madrid, 11 de marzo para el disco No os olvidamos, homenaje a las víctimas del atentados islamista de 2004, en el que comparte espacio con Ana Belén y Víctor Manuel, Ismael Serra, Fito Páez y María Dolores Pradera, entre otros artistas.
Influencias: Las primeras las recibió en la casa paterna con las canciones que siempre sonaban: Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina le ayudaron a dar sus primeros pasos. Después se empaparía con la savia de los cantautores más próximos en edad: Ismael Serrano, Jorge Drexler, Tontxu o Carlos Chaouen.
Discos y libros: Trapecista, CD, (2008); Las cosas que no puedo responder, CD, (2011); La triste historia de tu cuerpo sobre el mío, libro, (2011); Apuntes sobre mi paso por el invierno, disco y libro (2014); Todos mis futuros son contigo, libro, (2015), Mis paisajes interiores, disco y libro, (2017); Los amores imparables, libro, (2018); El viejo boxeador, CD (2020); y Una mujer en la garganta, su nuevo poemario (2021).
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