Dermatología

Aprender a disfrutar del sol con salud

14.05.2022 | 08:53
Se debe aplicar crema, al menos, media hora antes de la exposición al sol.

Practicar actividades al aire libre, refrescarse y nadar en piscinas o tomarse un vino en la plaza de tu ciudad favorita son momentos que se disfrutan todavía más si hay sol. Este diamante amarillo lleno de luz es muy beneficioso en pequeñas dosis para mantener unos niveles saludables de vitamina D en el cuerpo, vitamina que se encarga de que nuestro organismo funcione correctamente y pueda absorber el calcio. Recibir los rayos de sol también hace que nuestro estado de ánimo mejore. Sin embargo, exponerse al sol en grandes dosis puede resultar dañino para la salud.

La exposición a la radiación ultravioleta (UV) del sol puede quemar la piel, debilitar el sistema inmunitario, aumentar el riesgo de cáncer de piel y acelerar su envejecimiento. Las quemaduras no solo se producen en la playa o en la piscina. Salir a pasear cualquier día de verano (e incluso durante el invierno) sin crema solar puede dejar huella en la piel para siempre. Por este motivo, es muy importante prestar atención a los efectos del sol y protegerse.

¿Cómo evitar las quemaduras?

Las personas más propensas a sufrir quemaduras solares (personas con la piel clara, aficionados al bronceado y cámaras de bronceo, personas con antecedentes familiares de melanoma maligno –cáncer de piel negro– y personas muy activas en el deporte), deben prestar mayor atención a la radiación solar y deben evitar su exposición sin protección.

Para evitar las quemaduras y situaciones médicas indeseadas, hay que evitar exponerse al sol en la franja horaria de 10.00 a 16.00 horas. Este es el horario en el que los rayos llegan con más potencia y, por tanto, pueden causar mayores estragos.

El protector solar debe ser siempre de factor 30 o mayor. Lo ideal es renovar su colocación transcurridas las dos horas o en el caso de salir del agua, aplicarla de nuevo.

Cuidado de los ojos

En los ojos, la radiación UV puede desencadenar una inflamación aguda de la córnea y la conjuntiva. A largo plazo, los rayos contribuyen al desarrollo de cataratas. Por este motivo, las gafas de sol son un complemento necesario durante todo el año.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sol del verano es más intenso entre las 9.00 y las 15.00 horas. Durante este tiempo, el 75% de la cantidad diaria de radiación UV llega a la superficie terrestre. Además, la nieve, el agua o las carreteras tienen propiedades reflectantes, por lo que si los ojos están puestos sobre esas superficies se podría recibir hasta el doble de radiación.

Las lentes deben llevar protección solar para evitar que el sol pueda dañar los ojos. Igualmente, el diseño importa ya que unas gafas demasiado pequeñas podrían permitir la agresión lateral de la retina.

Asimismo, hay que prestar atención al uso de gafas de sol. Durante determinadas horas del día, su uso no es recomendable. Estos momentos son por la mañana, antes de las 10.00 horas donde los rayos de sol todavía son demasiado débiles como para constituir un riesgo para la salud del ojo que, por lo contrario, necesita exposición a la luz natural para regular mejor los ritmos cardiacos del cuerpo, ciclo sueño-vigilia y apetito.

Bulos de la fotoprotección

"Los fotoprotectores son válidos de un año para otro".
Los productos cosméticos se rigen por el PAO, el tiempo de vida útil del producto desde su apertura. Se representa con un tarro abierto.

 "Todos los fotoprotectores son iguales".
Existen diferencias de fotoestabilidad, adherencia de la crema o eficacia protectora frente a UVA y UVB, por ejemplo.

 "Existen protectores que bloquean el 100% de la radiación".
Ningún fotoprotector lo bloquea completamente.

 "Con una aplicación diaria de factor de protección es suficiente".
Es obligatorio reaplicársela cada dos horas.

 "En invierno y días nublados no es necesario aplicarse fotoprotector".
La radiación solar sigue actuando, a pesar de no tener sensación de calor.

— "Si me aplico protección solar, no me pongo moreno".
No existe la protección 100%. Estar moreno significa que la piel está protegiéndose de la radiación. No es buen signo.

La mayoría de los cánceres de piel pueden prevenirse utilizando protector solar y evitando la exposición al sol durante mediodía

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