Un ladrón desconocido envió un sobre con dinero a la tienda de herramientas de una familia del oeste de Pensilvania para pagar por un martillo que había robado hace décadas. El dinero llegó hasta la tienda Central Contractors Supply de Johnstown, Pensilvania, junto a una nota manuscrita que decía que la herramienta había sido sustraída hace 25 ó 30 años, explicó Lynne Gramling, dueña de la tienda junto con su padre. "Sabía que estaba mal, pero lo hice de todos modos. Adjunto 45 dólares para pagar el martillo y un poco más por los intereses".
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