Un total de 130 alumnas y alumnos de 2º de Bachillerato diurno del IES Plaza de la Cruz celebraron recientemente su acto de graduación.
Los protagonistas fueron llegando a la emblemática plaza una hora antes de comenzar el acto, programado para las 18.30 horas, para hacerse las correspondientes fotos.
Una vez realizadas las instantáneas, se dirigieron al Salón de Actos del centro académico. Allí ocupaban ya sus butacas las familias de cada uno de los estudiantes. Fueron recibidos por el saludo de la directora del centro, Martina Garralda, que les recordó su llegada al instituto hace ahora seis años. Garralda terminó su intervención acordándose de los familiares, a los que adelantó que lo que les espera ahora a sus hijos en los estudios se corresponde con unos años maravillosos.
Tras el saludo de la directora, le tocó el turno a Miguel Arregui, alumno de 2º C de Bachiller que ejerció, además, de presentador de la gala. Él fue el encargado de presentar, con agradecido sentimiento, a su profesora de Geografía y tutora, Ana Aicua, que impartió la lección magistral de la tarde.
Los siguientes en subir al escenario fueron Lidia Soto y Carlos Úcar, que tomaron la palabra en nombre de todos los graduados. Recordaron cómo fue su entrada en el instituto, repasaron tanto los estudios que han realizado como las muchas actividades en las que han participado en todo este tiempo y se detuvieron en los cursos clave de 4º de la ESO y 2º de Bachiller, con su particular fantasma: la Selectividad.
Mikel San Julián, representante de la Asociación de Padres y Madres del centro, tampoco quiso dejar pasar la ocasión de mostrar la emoción que sienten en este momento. Asimismo, agradeció en nombre de los padres y madres de los alumnos la labor del instituto.
La gala concluyó con los estudiantes como protagonistas. Jon Quinlivan, Mikel Azcoiti, Alba Titze y David González realizaron entre bromas y alguna cara de miedo una serie de experimentos científicos. Por último, otro grupo de graduados deleitó a los asistentes a través de la música, interpretando Rolling in the deep, de Adele.
La jornada concluyó con una larga noche de celebraciones que comenzó con una cena en la Sidrería Kaleangora.