Estabilidad
Al hilo de cuestiones jurídicas acerca de la Orden Foral que regula la jornada escolar en Navarra y que recurrió, por ahora con éxito, el sindicato Steilas, el consejero de Educación Gimeno comentaba que hasta que “no llegue la fijeza del fallo del Tribunal Supremo el Departamento no puede modificar la Orden Foral”. Es comprensible y se entiende.
Dijo, además, que “si hay un informe fiable, válido, científicamente hablando que determine cuál es la mejor jornada, no tenga ninguna duda de que el Departamento lo abrazará inmediatamente. Pero no hay informes que categóricamente establezcan cuál es la mejor organización horaria”, en relación a la polémica que hubo hace un par de años cuando cientos de colegios que ya estaban en jornada continúa y otros que lo estaban en partida tuvieron que volver a votar para elegir jornada.
Olvida, eso sí, decir el consejero, que su Departamento ya abrazó un tipo de jornada, que no fue otra que la partida, puesto que todos los colegios que estaban con continua volvían a la partida y para mantener la continúa tenía que ser aprobado por el 60% del censo del colegio. Esto es: no el 60% de los votantes, sino el 60% del censo. La abstención iba a caer del lado de la partida, lo cual no deja de ser un claro trato de favor hacia un tipo de jornada.
Evidentemente, cada tipo de jornada tiene sus defectos y sus virtudes, defectos que se pueden ir paliando con apoyo escolar y presupuestos ad hoc para evitar segregaciones, etc, etc. Acierta cuando dice que los proyectos para varios años otorgan estabilidad y continuidad, así que es de esperar que futuras órdenes forales tengan esto en cuenta y los colegios que ya están en una u otra jornada partan de base de esa jornada si hay votaciones de cambio y que el cambio se dé con el 50% del voto simple o si me apuran del censal pero el 50%, no el 60%. Esto también es poner al alumno en el centro.
