El número de muertos asciende

Ya son más de 134 los pastores de etnia fulani asesinados en Malí

09.02.2020 | 01:49
Personal militar de Mali asegura los alrededores del hotel de lujo Radisson Blu en Bamako

BAMAKO.- Al menos 134 pastores de la etnia fulani han muerto en ataques de hombres armados perpetrados esta madrugada en las localidades de Ogossagou y Welingara, en el centro de Malí, en una nueva una matanza étnica.

El alcalde de la localidad de Bankass, Moulaye Guindo, ha proporcionado el nuevo balance y ha advertido de que siguen descubriendo cadáveres. "Estamos provisionalmente en 134 cuerpos recuperados por los gendarmes", ha apuntado Guindo en declaraciones telefónicas a Reuters desde Ogossagou. A estos habría que sumar los muertos de la cercana localidad de Welingara.

Además, Guindo ha explicado que los asaltantes iban con el traje tradicional de los cazadores donzo, cazadores tradicionales de etnia bambara -- el principal grupo étnico de Malí -- enfrentados a los pastores fulani.

El ataque tuvo lugar en torno a las 5.00 de este sábado, según Guindo. "Es un número de muertos enorme. El poblado está completamente devastado", se ha lamentado el alcalde. Otras fuentes han apuntado que entre las víctimas hay embarazadas, niños y ancianos.

Un residente de la localidad ha explicado bajo condición de anonimato los presuntos precedentes del ataque. Según su versión, la matanza ha sido una represalia por el ataque perpetrado el viernes por el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes, una filial de Al Qaeda, que mató a 23 militares en una base de Diouram, en la también céntrica región de Mopti El grupo aseguró que su asalto fue, a su vez, un acto de venganza por la violencia ejercida contra los fulani por las milicias y el Ejército.

Los fulani han coexistido de forma pacífica desde hace tiempo con los bambara, pero la presión económica y la infiltración de milicianos islamistas ha aumentado la tensión.

La violencia en Malí, otrora confinada al desértico norte, se ha extendido hacia el sur en los últimos años en parte al reclutamiento de los yihadistas entre los fulani marginados, que viven principalmente en el centro del país.