Obituario

Laureano ‘Lauro’ Maillo, el hombre tranquilo

09.07.2020 | 01:04

elizondo – La parca sigue a lo suyo, incansable, en este ejercicio que en el Valle de Baztan está siendo criminal, el año bisiesto año funesto y año bisiesto año siniestro de antiguas creencias y supersticiones. Ahora, se nos ha lleva a Laureano Lauro Maillo Lamas, amigo de todos, hombre pacífico, prudente como pocos, educado y respetuoso, de trato agradable y amena conversación, observador objetivo, rico en silencios y ajeno a líos y conflictos.

Era uno de los baztandarras que en su juventud trabajó varios años en la llamada 877º Squadron Warning Control W-6, la base hispano estadounidense de Gorramendi, inicialmente como cocinero, suerte que se le daba bien, junto a San José e Iribarren entre otros. Se le recuerda comentar que, a más de perritos calientes, hamburguesas, pepitos y T-bons, a los soldados americanos les enseñaron a disfrutar de los frutos del mar: "¿Qué no les gustaba el pescado? Eso fue hasta que conocieron la merluza y los besugos que les servíamos".

Con posterioridad lo hizo de chófer, siempre para la Tumpane Co Inc, empresa que dirigía el inolvidable Emilio Silva Santín y se encargaba del mantenimiento y de todas las funciones civiles de la base, trasladando a compañeros ocupados en distintas labores. Hizo amistad con soldados y oficiales estadounidenses y a más de cuarenta años del cierre de la base tuvo la satisfacción de ser recordado y visitado por muchos de ellos que aún vuelven, el más reciente Ned Burkhalter, un amigo siempre de Elizondo y Baztan.

Al cerrar la base trabajó con la empresa local Embutidos Esarte durante años como distribuidor, siempre atento y puntual. Tuvimos ocasión el pasado año de compartir junto a su compañero Francisco Biartola un par de días con los periodistas y cámaras de Canal 4 para explicarles in situ el funcionamiento de la base y de un presunto fenómeno ovni que dio que hablar en su día, y era un placer disfrutar de su conocimiento y detalles. Ya estaba jubilado y le gustaba pasear por los caminos de Baztan hasta que la muerte se nos lo ha llevado, tranquilo y sin ruidos como fue su vida. Un placer conocerte Laureano, un verdadero placer. –