víctimas del terrorismo y abusos policiales

Donostia instala las cuatro primeras placas en recuerdo de las víctimas

Eneko Goia define este acto como “sencillo pero necesario” porque “más allá de números son personas con familias”

09.02.2020 | 01:58
Jesús Elícegui, hermano de José María Elícegui, chófer de Araluce cuando fue asesinado, deposita un ramo de flores sobre la placa.

donostia - El Ayuntamiento de Donostia instaló ayer las cuatro primeras placas que recordarán a las víctimas del terrorismo y abusos policiales en la capital guipuzcoana. El presidente de la Diputación de Gipuzkoa, Juan María Araluce; su chófer, José María Elicegui; y sus dos escoltas, los policías Antonio Palomo Pérez y Luis Francisco Sanz Flores asesinados en 1976 por ETA son los nombres que figuran en estas placas ubicadas entre los números 7 y 9 de la Avenida de la Libertad, donde fueron tiroteados. En el mismo atentado falleció el escolta Alfredo García González, pero de momento no tiene una placa ante la imposibilidad de contactar con sus allegados.

Familiares y personas cercanas a estas víctimas participaron en un acto que contó también con la presencia de representantes de la Corporación Municipal de los partidos que la integran, PNV, PSE, PP e Irabazi Donostia, con la ausencia de EH Bildu, que con anterioridad anunció que no acudiría por la falta de "claridad" de este evento, según denunció.

Quienes sí estuvieron presentes además de los responsables municipales fueron el delegado del Gobierno español en la CAV, Jesús Loza; el presidente del PP de Gipuzkoa, Borja Sémper; la directora general de Convivencia y Derechos Humanos de la Diputación de Gipuzkoa, Maribel Vaquero; y el delegado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo AVT en la CAV, Jorge Mota.

El protagonismo correspondió a los familiares de las cuatro víctimas de ETA quienes presidieron desde las primeras filas el desarrollo de un acto que comenzó con la música de un grupo de txistularis para dar paso después a la colocación de cuatro ramos de flores blancas sobre sendas placas por parte de un representante por cada familia.

El resto de allegados depositó después una rosa blanca junto a los ramos, en un gesto emulado por los diferentes representantes institucionales presentes. Un minuto de silencio y la melodía del Agur Jaunak pusieron fin a un acto que el alcalde de Donostia, Eneko Goia, calificó de "sencillo pero necesario".

"Más allá de números son personas con nombres y apellidos y con familias, que es como quedan reflejadas en este lugar", añadió el primer edil de Donostia, quien destacó que el de ayer fue el inicio de un proceso de reconocimiento a las víctimas del terrorismo y de abusos policiales que el Consistorio proseguirá.

Goia señaló a este respecto que ya se han concretado los lugares donde se ubicarán las siguientes placas y ahora se gestiona esta colocación en un trabajo que contempla contactar con los familiares para obtener su permiso. Estos trámites internos se desarrollarán durante los dos próximos meses, de marcado carácter electoral, y a partir del 27 de mayo "seguiremos con esta dinámica", aseguró el alcalde donostiarra.

La hija de Juan María Araluce y actual presidenta de la AVT, María Araluce, agradeció el gesto del Ayuntamiento de Donostia que ha supuesto que "por fin haya un reconocimiento a las víctimas del terrorismo aquí en la ciudad donde perdieron su vida". Consideró "una idea muy bonita" porque "mientras paseamos y encontramos una placa, al agachar la cabeza en señal de respeto y reverencia nos daremos cuenta de lo que no se debió hacer nunca, para no volver a hacerlo".

También se mostró agradecido el hermano del chófer José María Elicegui, Jesús, quien lamentó que en este acto "no estén todos", en referencia a la negativa a acudir de EH Bildu, aunque admitió que "ya se sabe que la situación está enquistada". Jesús Elicegui dijo que una consecuencia "positiva" ha sido que en las conversaciones sobre el atentado con su hermana han aflorado cuestiones que no las habían tratado, y aseguró que "no me tienen que pedir perdón, yo ya me curé, y aconsejo a todas las personas que tengan la enfermedad de ser víctimas que no quieran además ser verdugos".