El ánimo del osasunismo estaba tan hinchado tras el empate a dos de Budimir que nadie reparó en ese momento en que el colegiado estaba chafando el camino de la remontada. El habilidoso Hassan cogió la pelota en banda, largó un centro al segundo palo y allí Fede Viñas enganchó un remate como pudo, cerca de la portería y con Boyomo pegado en la marca. La pelota salió sucia y al indicar el arbitro el centro del área El Sadar intuyó que había señalado saque de portería. Fue el carbayón Reina el que, preso de un ataque de nervios, no hacía más que quitarle el balón de las manos a Catena porque veía que el colegiado había señalado penalti. El Sadar tragó saliva, estalló en protestas y esperó la llamada del VAR porque la jugada era más que dudosa de la infracción.

El colegiado González Francés, en la sala televisada, avisó al trencilla Quintero de una posible cancelación de la jugada. Le invitó a ver la presunta mano de Boyomo. El árbitro se acercó al monitor, se tomó su tiempo porque quería que rojillos y rivales se sentaran como en el teatro y empezó a darle intriga al hecho simple de quitarse la razón. "Veo que la mano está baja y en una posición natural. ¿Tienes otra toma, Raúl?", dijo Quintero una vez que observó la primera repetición.

Con la segunda, ya confirmó el criterio. "En efecto mano abajo y en posición natural, yo había visto que ocupaba un espacio extra" resumió el trencilla, en este lenguaje pedante que usan ahora los árbitros para decidir sobre jugadas de contacto irrelevante. "Reanudó el juego con balón al suelo para el portero de Osasuna". Quintero anuló el penalti, Viñas dijo en sala de prensa que Boyomo le había reconocido que había tocado el balón con la mano pero el delantero oviedista no explicó, ni se le pide, que quizás, aunque así fuera, esa acción no podía señalarse como penalti.

El Oviedo lo clamó igualmente. Visto que la moviola de las jornadas siguen en torno a estas infracciones, no es de extrañar que en algún momento el comité de árbitros haga algún matiz en la norma. Tiempo al tiempo comm esto suceda en el Bernabéu o decida el campeonato. La comparativa ayer en los programas de fútbol llevaba la vista de El Sadar a Mallorca, donde el encuentro también se decidió con dos manos de partido moderno.

Está claro que cada vez que una jugada de este tipo sucede en el área, la moneda vuela al aire. Por cierto, el tal Quintero, que no será gratamente recordado, anuló un gol de Budimir por mano, sacó amarilla en una entrada de naranja a Aimar Oroz y al final del partido expulso a Catena ipso facto por pisar el tobillo de Ilic.