Entre los atinados consejos que recoge el refranero, está aquel que dice que rectificar es de sabios. Todos metemos la pata muchas veces y difícilmente no volveremos a hacerlo si no hay un reconocimiento previo del error. Hasta el caradura del emérito lo asumió cuando después de lesionarse cazando elefantes en Bostwana hizo propósito de enmienda y nos dejó para la hemeroteca –y para hacer chistes– aquello de “me he equivocado, no volverá a ocurrir”.

Este miércoles, la delegada del Gobierno de España en Navarra tenía una oportunidad pintiparada para entonar el mea culpa por la desproporcionada carga policial en El Sadar al término del partido Osasuna-Real Madrid del pasado 21 de febrero. Pero se mantuvo en sus trece. Se ofuscó en sus equivocadas diatribas de días atrás y coronó su intervención con una frase rotundamente falsa.

No se puso en riesgo a nadie fuera de los incidentes”, aseveró Alicia Echeverría. Una de dos: o la máxima representante del Ejecutivo español en Navarra está mal informada o miente. Hubo centenares de personas, totalmente ajenas a lo que se cocía en el fondo sur del estadio, que fueron víctimas de una carga policial que llegó al menos hasta la confluencia exterior de Grada Lateral con Tribuna de Gol.

En otras palabras, aficionados que estaban a más de cien metros de donde se había arrojado una hora antes una botella de plástico - antes vacía, ahora dice que llena - se vieron sorprendidos por la presencia de agentes de la policía, con escudos, casco y porra en mano, que corrían hacia ellos mientras disparaban o hacían sonar material antidisturbios, sin entender nada que lo que estaba pasando. Y sí, ahí hubo avalanchas y riesgo de que pasara algo más grave.

Por no hablar de los porrazos a diestro y siniestro que se repartieron de manera aparentemente indiscriminada en el fondo sur, que sin duda afectaron a bastantes más personas de las causantes de la infracción.