Una polilla invasora asiática causa estragos en los bojedales de Navarra

07.02.2020 | 13:30
ue detectada por primera vez en Navarra en los años 2012-2013.

Pamplona. La oruga del boj, una polilla invasora que llegó desde Asia a España y que se alimenta de las hojas de los bojes a gran velocidad, está causando estragos en Navarra, sobre todo en la zona norte y, en concreto, en la comarca de Cinco Villas.

Este insecto, "Cydalima perspectalis" o mariposa defoliadora del boj, es una polilla nativa de Japón, Corea y China que se reproduce rápidamente en verano y que fue detectada por primera vez en Navarra en los años 2012-2013.

La polilla, ha explicado a Efe Íñigo Villanueva, técnico de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, provoca una fuerte defoliación del boj, tanto en el medio natural como en los setos de viviendas del norte, el sur y el este de la Comunidad Foral.

Aunque los principales daños se están produciendo en la Vertiente Cantábrica, la presencia de las orugas de esta polilla se pueden encontrar en casi toda Navarra, en Tierra Estella, Tafalla, Sangüesa, Roncal, Salazar o Erro, entre otros lugares.

Villanueva ha señalado que el boj es una planta muy dura, que puede aguantar sin problemas varias defoliaciones, pero este insecto, sobre todo en climas templados, puede reproducirse dos, tres e incluso en más ocasiones en un año, y la planta se acaba debilitando y muere.

En la zona de Cinco Villas, ha apuntado, los bojes llevan cinco años sufriendo varias defoliaciones anuales y se está produciendo una gran mortandad de plantas.

Además, ha destacado, no existe un tratamiento específico para combatir esta plaga y los insecticidas que podrían tener algún efecto en pocas ocasiones son rentables técnica y económicamente, ya que en muchas ocasiones la zona afectada es inaccesible, incluso con medios aéreos.

No obstante, se espera que, con el tiempo, el boj se adapte en cierta medida a la presencia de este insecto y que los posibles predadores de esta polilla también la vayan incorporando progresivamente a su dieta, con lo que a medio o largo plazo se podría llegar a un equilibrio en el ecosistema.

Se trata de "otro síntoma de la globalización", ha declarado Villanueva, quien ha lamentado que, en las zonas templadas de Navarra, la presencia del boj "se va a reducir mucho".