“Medicina es más que un grado, es favorecer una investigación que mejore la atención al paciente”

Llegó a la UPNA con 18 años pero nunca imaginó que podría convertirse en su rector. Ramón Gonzalo adora la Universidad, la conoce muy bien y promete trabajar duro para fortalecerla

09.02.2020 | 07:17
Ramón Gonzalo García, vicerrector de investigación de la UPNA.

Llegó a la UPNA con 18 años pero nunca imaginó que podría convertirse en su rector. Ramón Gonzalo García adora la Universidad, la conoce muy bien y promete trabajar duro para fortalecerla en muchos sentidos.

pamplona - El actual rector estuvo ocho años en este despacho. No sé qué tiene este lugar que les empuja a dar un paso al frente. ¿Por qué se presenta?

-La razón fundamental, aunque suene raro, es porque quiero mucho a la Universidad. He hecho muchas cosas por la UPNA, pero esta institución también me ha dado mucho. He hecho balance del tiempo que llevo en la Universidad (desde que empecé a estudiar Ingeniería en Telecomunicación), he reflexionado sobre mi capacidad, sobre mi experiencia y sobre el conocimiento que tengo de la UPNA, y llegado el momento considero que puedo aportar mucho a la Universidad. No ha sido una decisión fácil porque tengo mucho respeto y cariño por esta institución y me planteé si iba a ser capaz de representar a la Universidad y a todas las personas que están detrás. Pero conozco muy bien la UPNA y puedo ofrecer una enorme capacidad de trabajo.

¿Tiene pensado su equipo rectoral?

-Tengo gente en la cabeza, con algunos ni he hablado, pero hasta que no llegue el día 9 y se conozca el resultado no hay que darle muchas vueltas.

¿Conoce a la otra candidata?

-Sí, es la directora de uno de los institutos de investigación y en estos cuatro años hemos tenidos muchas reuniones. Ha realizado su labor de forma correcta.

Usted sería el primer alumno en llegar al Rectorado y Mª José Beriáin, la primera mujer. ¿Cree que estas cuestiones pueden influir en el voto?

-Cada persona vota en función de lo que cree conveniente, puede ser que a alguien le pueda influir. Yo si votase lo haría en función de la confianza y capacidades que tiene una persona y del programa que define hacia dónde quiere que vaya la Universidad.

Y su presencia en el actual equipo, ¿cree que le puede beneficiar o podría pasarle factura?

-Creo que me beneficia porque haber hecho gestión en un equipo de dirección es un valor añadido muy importante para ser rector. En cuanto a la política del equipo habrá cosas que hemos hecho bien, otras peor y otras regular. A mí lo que más me compete es lo que se ha hecho en investigación, aunque he formado parte de un equipo y así lo siento.

Una de sus grandes apuestas ha sido los institutos de investigación. En esta legislatura se ha pasado de dos a seis. ¿Qué ha supuesto la puesta en marcha de estos institutos ?

-Se trata de una reestructuración de la investigación que, manteniendo los grupos, permite que existan seis institutos que vinculan casi toda la investigación de la Universidad. Además hemos creado una unidad de I+D asociada a los institutos que nos permite hacer negocio. Su personal conoce el trabajo de los institutos y lo ofrecen a las empresas, y al contrario. La vinculación entre el sector económico y la Universidad es mayor gracias a los institutos, y hemos crecido en transferencia y en contratos con empresas. La existencia de estos institutos también facilita la gestión de las ayudas y da una mayor visibilidad externa a nuestra investigación. Ahora mismo, los institutos de investigación aglutinan a más del 65% de nuestro personal investigador y gestionan más del 90% de los proyectos.

¿Hay sitio para más institutos?

-En un periodo corto creo que debería salir un instituto en Salud. Ahora no hay una masa crítica suficiente pero es un área que está creciendo.

La crisis se cebó con la investigación. ¿Se ha recuperado?

-A nivel regional, la financiación ha crecido mucho que en estos últimos tres años y ha habido muchas más convocatorias de proyectos. La parte nacional es la más problemática porque el presupuesto está estancado. La UPNA está haciendo un gran esfuerzo por que nuestros investigadores intenten conseguir proyectos europeos porque hay dinero.

En estos años se ha aprobado la Ley Foral de Ciencia, ¿en qué beneficia a la Universidad?

-Es fundamental porque el Gobierno de Navarra se compromete a financiar la I+D en los próximos años. En esta legislatura hemos apostado por las personas y así como hay universidades que han reducido o eliminado las ayudas predoctorales, la UPNA ha hecho un esfuerzo por mantenerlas y incluso aumentarlas. En estos años hemos sacado más de 30 ayudas al año. Poco a poco también estamos ofreciendo ayudas postdoctorales para captar talento. Este mes vamos a sacar doce ayudas (dos para cada instituto) de dos años de duración.

Este curso se han estrenado cuatro grados y en septiembre se unirán 2 o 3 más. ¿Hay sitio para más?

-La ampliación se ha hecho en base a un estudio y , según este análisis, la previsión es ofertar el grado de Estudios Globales (tipo Relaciones Internacionales) en 2020. Se plantea como doble grado, es decir, no se podrá cursar como grado sino que irá de la mano de otro, como puede ser ADE o Derecho. Y a partir de ahí sí me planteo algún otro grado pero de momento me los voy a callar (risas).

Medicina sigue a la espera del visto bueno de la ANECA. Si la aprobación no llega a tiempo y no se puede ofertar en septiembre, ¿su idea es implantarlo en 2020-21?

-Sí rotundo. Mi objetivo es impulsar la Ciudad de Salud con la construcción de nuevo edificio que albergaría Medicina y Enfermería, y entiendo que también Psicología. Además al lado está el edificio de NavarraBiomed (centro de investigación mixto del Gobierno foral y la UPNA) y el Complejo Hospitalario de Navarra.

Estamos hablando de un potente campus sanitario de la UPNA.

-Es que cuando hablamos de la Facultad de Medicina no sólo es impartir Medicina. Es mucho más. Es crear un ecosistema favorable a impulsar una investigación que se traslade al paciente y mejore su calidad de asistencia. Si el entorno es el adecuado es más fácil poder mantener a los residentes que estás formando porque los MIR tienen que investigar, tienen que publicar... y si están pegados a una Facultad de Salud es más fácil que se quieran quedar aquí y no terminen la residencia y se marchen.

Por no hablar de la gran demanda para cursar Medicina...

-Sí, eso es importante pero no es sólo eso. De todas formas hay algo que siempre me pregunto cuando se critica la decisión de ofertar este grado. Cada año en las facultades de Medicina entran unos 7.000 alumnos y el número de plazas MIR ronda las 6.800. Es cierto que se presentan alrededor de 15.000 y habría que analizar, de dónde salen y, por supuesto, el sistema público debería aumentar el número de plazas MIR. Pero hay otra cuestión y es que parte de las 7.000 plazas ofertadas por las universidades no son públicas, es decir, estamos respondiendo al sistema público con plazas privadas. Las universidades públicas no dan solución al número de plazas MIR. En mi opinión, el sistema público (universitario) debería ser capaz de responder a las demandas del sistema público (sanitario) y luego las universidades privadas están en su derecho de ofrecer lo que consideren oportuno y competir.

En 2017 se firmó por fin el ansiado convenio de financiación plurianual. ¿Confía en que el Gobierno que salga de las próximas elecciones mantenga este compromiso?

-Eso espero. De hecho a comienzos de año deberíamos comenzar a negociar el siguiente porque expira en 2020 y la negociación no se hace en dos días. Tener un convenio de financiación plurianual es fundamental a la hora de planificar y saber con cuánto presupuesto contamos cada año.

Durante la crisis hubo voces que pedían a la UPNA que buscara otras fuentes de financiación. Y parece que se han aplicado a fondo ya que el rector dijo que en 2018 se habían ingresado 18 millones gracias a contratos y a cátedras.

-Sí los ingresos han crecido pero esos dineros, normalmente, son a efecto para un proyecto concreto. Es muy importante porque, no se si la sociedad se da cuenta, pero aparte de la formación y la transferencia la UPNA es una empresa que da mucho empleo. Todos esos proyectos terminan con personas contratadas para realizarlos. Las formamos dentro de la Universidad y muchas veces transferimos a la persona a la empresa.

¿Cree que la sociedad es consciente de lo que aporta la UPNA a Navarra?

-El Gobierno foral destina muchas de las partidas presupuestarias en función de lo que demanda la sociedad. Nadie se plantea que un Gobierno no dedique mucho dinero a sanidad porque la gente concibe que es importantísima. Pues tenemos que conseguir que la sociedad piense lo mismo de la Universidad. La sanidad es importantísima pero mucha de la tecnología que está detrás se desarrolla en la Universidad. Luego se transfiere a una empresa que lo desarrolla pero el conocimiento está aquí. En España dos terceras partes de la investigación se hace en las universidades. La gente debe ser consciente de que apostar por la universidad, por la investigación en la universidad, redunda en tener mejores servicios. Pero muchas veces el problema es que no sabemos trasladarlo, de ahí la creación de una cátedra de Divulgación Científica.

En la actualidad hay nueve grados con programas internacionales, de gran atractivo para el alumnado. ¿Qué propone en este ámbito?

-Seguiré con esta apuesta porque los idiomas son fundamentales, pero hay que repensarlo. Y es que al ampliar los programas internacionales hemos eliminado la posibilidad de cursar alguna asignatura en inglés en los programas normales. Tenemos que mejorar la oferta teniendo en cuenta que es una cuestión de recursos económicos no sólo de tener profesores.

Existe un plan director del euskera 2017-19 que plantea convertirla en una lengua universitaria a todos los efectos, que no esté presente sólo en la docencia sino también en la investigación y en la empleabilidad. ¿Qué planes tiene al respecto?

-Eso es lo ideal y en algunos ámbitos sobre todo de Humanas y Ciencias Sociales tiene recorrido, y tenemos que hacer que siga así. Pero en las ciencias y las ingenierías es más complicado porque el mundo es anglosajón. Cuando llego a 3º y 4º los libros son en inglés, a nivel investigación se valora publicar en revistas de alto impacto y todas son en inglés... La idea es seguir potenciando el plan director e intentar que todos los grados tengan al menos 48 créditos en euskera. En el País Vasco hay una norma que dice que el alumnado que curse 48 créditos en euskera, el trabajo de fin de grado y 12 créditos de cursos de tecnificación obtiene el título C1 (EGA). Y el Gobierno de Navarra también quiere aprobar esta normativa.

¿Qué propuestas tiene para atraer al alumnado internacional?

-Algunas facultades, como la de Económicas, tiene mucha capacidad de atraer alumnado, y a otras, como las ingenierías, nos cuesta más. En los últimos años se ha crecido mucho y también con los másteres. De hecho tenemos nuestro máster de Salud Pública es el primero o segundo con más solicitudes de Sudamérica (unas 5.000 solicitudes para 3 plazas). Estamos viendo que la capacidad de atracción está virando hacia Sudamérica, sobre todo, en los másteres. Por eso en mi programa planteo la posibilidad de los dobles másteres. En Europa y Sudamérica los másteres duran dos años. Aquí hay de uno y de dos años. Nuestro objetivo es atraer estudiantes para que salgan con el título de máster de un año y esa formación les sirva en el máster de allá, y en dos años obtengan dos másteres.