Fallece el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba a los 67 años, figura clave en los gobiernos de González y Zapatero

El histórico dirigente abandonó la primera línea política en 2014 tras el mal resultado que sacó su partido en las elecciones europeas celebradas ese año y ahora se dedicaba a dar clases en la universidad

09.02.2020 | 07:56
-FOTODELDIA- GRAF8048. SOLARES, 10/05/2019.- Cartel del exvicepresidente del Gobierno socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, colocado en la sede del partido en la localidad cántabra de Solares, localidad natal del político, tras su fallecimiento. EFE/Pedro P

Madrid. El fallecimiento de Alfredo Pérez Rubalcaba este mediodía en Madrid supone el adiós a uno de los protagonistas de la vida política española de los últimos 35 años, en los que fue alto cargo gubernamental, diputado durante 21 años, ministro, vicepresidente, líder del PSOE y candidato a la presidencia del Gobierno. Rubalcaba abandonó la primera línea política en 2014 tras el mal resultado que sacó su partido en las elecciones europeas celebradas ese año y ahora se dedicaba a dar clases en la universidad.

Muñidor de acuerdos al tiempo que azote de adversarios políticos y hábil parlamentario, fue una de las figuras centrales de la política española de los gobiernos de Zapatero. Fue negociador del 'Estatut' y ministro del Interior cuando ETA anunció el final de su "actividad armada" en 2011. Su último 'servicio', como líder del PSOE, fue pilotar con el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la abdicación del Rey Juan Carlos.

Aunque nacido en Solares (Cantabria) en 1951, Rubalcaba vivió desde su infancia en Madrid. El colegio Nuestra Señora del Pilar --el mismo por el que pasaron Javier Solana o José María Aznar-- le dejó amigos como Jaime Lissavetzky, con el que luego compartiría actividad política. Una lesión lo apartó de las pistas de atletismo, en las que presumía de haber bajado de los 11 segundos en los 100 metros.

Como doctor en Química Orgánica, obtuvo plaza de profesor titular en la Universidad Complutense de Madrid, la misma a la que volvió en 2014, cuando se retiró de la política.

Militante del PSOE desde 1974, su actividad en el Ejecutivo comenzó en 1982, cuando, en el primer Gobierno de Felipe González, fue nombrado director del gabinete técnico de la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación. En los años siguientes fue ascendiendo en el escalafón del ministerio hasta convertirse en 1992 en ministro de Educación y Ciencia. Desde allí impulsó la LOGSE y participó en la redacción de las leyes de la Ciencia y de Reforma Universitaria (LRU). Su fama de buen negociador arrancó con las movilizaciones estudiantiles del curso 1986-1987. Él solía recordar con gran aprecio su etapa en ese Ministerio.

En 1993, en el último Gobierno de Felipe González, fue nombrado ministro de la Presidencia y ejerció de portavoz y defensor del Ejecutivo en los años más duros del felipismo por las revelaciones sobre las actuaciones de los GAL.

A lo largo de su carrera política fue diputado por Toledo, Madrid, Cantabria y Cádiz. Cuando el PSOE volvió al Gobierno en 2004, fue portavoz parlamentario hasta 2006, aunque con una influencia en el entorno de Zapatero que superaba sus competencias en el Congreso.

Aunque Rubalcaba había optado por José Bono en el 35 Congreso del PSOE que encumbró a Zapatero, inmediatamente se sumó al equipo del leonés y tendría un papel clave en la campaña electoral 2004, hasta el día antes de la cita con las urnas. En plenas protestas callejeras contra el PP para reclamar la verdad de la autoría sobre el atentado del 11-M, Rubalcaba lanzó la frase "los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta", que contribuyó a la movilización del electorado de izquierda en aquellas elecciones, dándole la victoria al PSOE.

Como portavoz parlamentario en la primera legislatura de Zapatero, Rubalcaba participó en las negociaciones para rebajar en el Congreso el Estatut que había aprobado el Parlamento catalán. 

Siguió ganando peso en el Gobierno de Zapatero en 2010, cuando sumó a la cartera de Interior la Vicepresidencia y Portavocía. Ya entonces justo un año antes de que ETA anunciase el fin de su actividad, buena parte del PSOE le señalaba como sucesor para intentar mantener a flote unas siglas en caída libre por la gestión de la crisis económica.

UNA PUGNA AGRIA POR EL LIDERAZGO.

Rubalcaba fue, en efecto, candidato socialista en las generales adelantadas a 2011 y, pese a la derrota --110 escaños, un suelo histórico entonces--, pugnó por liderar el partido. El PSOE se abrió en canal entre Rubalcaba y su contrincante, la también exministra Carme Chacón (fallecida en 2017), y el aspirante obtuvo su victoria por solo 22 votos.

Ejerció así de líder de la oposición a Mariano Rajoy, hasta que anunció su intención de renunciar en mayo de 2014, nada más perder las elecciones europeas. Unos días después, el 2 de junio, el Rey Juan Carlos comunicaba su abdicación. Antes de marcharse definitivamente, Rubalcaba se aseguró de que el PSOE mantenía el respeto constitucional y apoyaba la ley que hizo efectiva la sucesión en el trono.

Ese otoño de 2014, Rubalcaba no regresó al Congreso, sino a la Facultad de Ciencias Químicas, donde volvió a dar clase a los 63 años. También formó parte del Consejo editorial del diario 'El País'.