Osasuna recibe este sábado en El Sadar a un Girona en el que está brillando el navarro Hugo Rincón Lumbreras (Valtierra, 27/1/2003), un futbolista que aterrizó en Montilivi este pasado verano cedido por el Athletic, con el que tiene contrato hasta 2028 y que pasó por la cantera del club rojillo antes de cambiar Tajonar por Lezama en 2018, siendo todavía cadete y sin haber cumplido los 16 años, edad a la que ya está permitida la firma de contratos profesionales. La cuestión es que el fichaje del ahora lateral derecho del Girona por el Athletic desató la ira de Osasuna, que contraatacó haciéndose con los servicios casi de inmediato de hasta cinco jugadores de clubes convenidos de la entidad bilbaína, entre ellos Iker Benito (Pamplona) e Iker Muñoz (Oberena), ahora en las filas del primer equipo rojillo.

La pérdida de Hugo Rincón fue una de las primeras que sufrió Ángel Alcalde como director del fútbol base de Osasuna, cargo al que accedió a principios de 2018, aunque no tardó en reaccionar, con la inestimable colaboración de quien por aquel entonces era su mano derecha, un Félix Vergara que tuvo mucho que ver en convencer a los cadetes Iker Muñoz e Iker Benito para que cambiaran Oberena y Pamplona, clubes convenidos del Athletic en los que militaban respectivamente, por Osasuna. Así lo recordó el propio Alcalde el año pasado en una entrevista con este periódico: “En ese momento llego con Félix Vergara y él es capaz de hablar con las familias de esos jugadores y ellos demostraron un gran sentimiento de pertenencia y de creencia en Osasuna, ya que en ese momento les dijimos lo que íbamos a hacer, pero no había nada tangible para demostrarlo. Era hablar de futuro y con eso fue suficiente. Y eso me hace estar más que orgulloso, estoy agradecido. Su osasunismo les hizo apostar por nosotros en ese momento tan crítico para Osasuna”.

Punto de inflexión

Este movimiento se convirtió entonces en un punto de inflexión para frenar notablemente la diáspora de futbolistas formados en Tajonar rumbo a Lezama, aunque la guerra no declarada entre unos y otros continúa a día de hoy, es decir, siete años después.

En cualquier caso, Hugo Rincón está demostrando capacidades más que sobradas para poder jugar en el Athletic y también en cualquier equipo, pues ya ha trascendido que el Girona quiere continuar contando con el lateral derecho para la próxima temporada, ya sea en calidad de cedido o haciéndose con el futbolista en propiedad, que ha despertado un fuerte interés en equipos de Arabia y que el Nápoles es uno de los varios equipos de la Serie A que también persiguen su contratación. Sin embargo, Hugo Rincón pertenece de momento al Athletic, con el que tiene contrato hasta 2028 y cuentan que una cláusula de 30 millones de euros, cifras, la de la duración de su vinculación y la de su precio, que el club bilbaíno pretende aumentar en una negociación en ciernes.

Viejos conocidos

La cuestión es que este sábado Hugo Rincón se va reencontrar con Iker Muñoz e Iker Benito, junto a los que hace siete años protagonizó esta guerra de canteras entre Athletic y Osasuna y con los que incluso compartió experiencias en la selección navarra, pero también con Alessio Lisci, su técnico el curso pasado en el Mirandés y ahora entrenador de Osasuna, con el que se quedó a las puertas del ascenso a Primera tras perder la final de la promoción de ascenso contra el Oviedo.

Rincón, por cuya cesión abonó 200.000 euros el Girona, además de hacerse cargo íntegramente de la ficha del jugador, se estrenó recientemente como goleador en Primera contra el equipo del que es propiedad, un Athletic que claudicó en Montilivi (3-0). El lateral derecho marcó el 1-0 a los cuatro minutos de juego, tanto que no celebró por respeto.

Y cómo no olvidar el emotivo abrazo que protagonizó con su primo Pablo Ibáñez en la grada de San Mamés en la semifinal copera de hace dos años, la que condujo a Osasuna hacia la segunda final de su historia. Por aquel entonces, Hugo Rincón era un prometedor lateral derecho que trataba de hacer carrera en el filial del Athletic, por lo que muchos no supieron interpretar muy bien el gesto. Pero es que el valtierrano lloró de emoción junto a su primo, autor del gol con el que Osasuna accedió a la final en una agónica prórroga.