Medios y defensas

G7 y ‘Open Arms’: recelo y relevo

10.02.2020 | 03:25

El pasado 18 de agosto, el suplemento de Gara 7K ofrecía un trabajo de Dabid Lazkanoiturburu que pretendía poner en su sitio a los responsables del llamado G7: "El Grupo de los Siete, que engloba el 14% de la población mundial, nació en la década de los setenta, como reacción de las grandes potencias industrializadas de Occidente, lideradas por EEUU, ante la crisis del capitalismo que en aquellos años hizo temblar el orden económico y político instaurado tras la Segunda Guerra Mundial". "Así, y pese a estar lejos de detentar la mayoría tanto en el Banco Mundial como en el Fondo Monetario Internacional, las potencias del G7 lograban -y todavía logran- determinar la política de las instituciones financieras mundiales (?)", se añadía en dicho trabajo. Si Biarritz acogía entonces la cumbre anual del G7, un club "de ricos anacrónico y obsceno" según Lazkanoiturburu, ¿qué es lo que nada en los medios, a favor o en contra de la corriente, una vez finalizada tan pomposa cita?

La tragedia del Open Arms dio paso al relevo en el mar de otros refugios de esperanza para el ser humano humillado tanto en su propia tierra como en tierra hostil y el final del dichoso G7 dio origen, por su parte, a una serie de artículos y entrevistas que incluían un conjunto de apoyos más o menos discretos al universo de ficción y desarraigo sustentado por los siete en cuestión. El País del 1 de septiembre contaba con un sosegado reportaje de Silvia Ayuso desde París, donde, al menos, se hacía saber que "la presidencia francesa del G7 no dejó de proclamar que impulsaba una diplomacia feminista durante su mandato del poderoso club. Pero en la mesa redonda donde los mandatarios priorizaron cuestiones como Irán, Rusia o la Amazonia solo se sentaba una mujer, la alemana Angela Merkel".

Los fabulosos 7 Ese número 15.389 de El País incluía una bien aireada y no menos esperada entrevista al presidente español en funciones Pedro Sánchez y también aportaba otro artículo, éste de opinión y titulado Cosas que agradecer a Trump, en el que Berna González Harbour estimaba que, "si el patriarca del Génesis también celebró el cambio de humor de su Dios y que Isaac sobreviviera gracias a su generosidad, cómo no vamos a celebrar nosotros, pobres ciudadanos comunes, que Bolsonaro apague incendios y que Trump se sienta indulgente con los rivales a los que antes ha humillado". ¿Qué está pasando, en tierra, mar y aire, para continuar intentando comprender lo que pasa por la mente (caso de contar, en mayor o menor medida, con ella) de los fabulosos 7?

El Mediterráneo, cementerio de pobres es el titular que da paso a un trabajo bien diferente: el de Marcos Roitman para las páginas de El Viejo Topo desde el pasado día 4 de septiembre: "El exvicepresidente mundial de Coca Cola, anterior director en España, diputado y miembro de la ejecutiva de Ciudadanos, el más acaudalado de los 350 legisladores, Marcos de Quinto, se refirió a los rescatados por el Open Arms como "bien comidos pasajeros". Vox pide la incautación del barco y acusa a la ONG Proactiva de "favorecer la inmigración ilegal", "uso fraudulento de las leyes del mar y complicidad con las mafias internacionales del tráfico de personas". El Partido Popular, acusa al gobierno de "improvisación, favorecer el efecto llamada y alentar a las mafias", recuerda Roitman.

Pero dicho trabajo, publicado originalmente en La Jornada, puede ayudar a recabar la existencia de vida real en las mentes de los magníficos siete cuando recopila algo más de cuanto puede acarrear al común de los mortales encuentros como el del G7: "Han destruido países con guerras canallas, pero eluden responsabilidades. La crisis del barco Open Arms, como la crisis del Aquarius en 2018 y ahora el Ocean Viking, demuestra como las vidas humanas y el rescate en alta mar pasan a segundo plano. Todos se tiran la pelota".

Tirarse la pelota: ese parece ser el deporte favorito de algunos de los políticos europeos más influyentes en 2019. Continuará? Con toda seguridad.