"No somos antiIglesia, pero denunciaremos hasta que el sufrimiento se reconozca por sus causantes"

La Asociación de Víctimas no oculta que a la Iglesia apenas le inquietan sus denuncias mientras siga el Concordato

11.01.2020 | 06:27

pamplona - José Luis Pérez destacó que la asociación "ha servido para el apoyo mutuo". "Lo primero que destacan los miembros es la sensación de comprensión y alivio. Haber sufrido todos lo mismo produce una libertad y sinceridad para contar lo sufrido como nunca antes y alivio por poder relatar lo que hemos estado silenciando durante tantos años. No lo manifestamos cuando lo sufrimos porque no entendíamos qué era lo que nos sucedía, la inocencia de un niño violado o abusado sexualmente hacía que no se pudiera expresar lo que no se conocía", apuntó.

Pérez señaló que su objetivo con su denuncia "jamás ha sido hacer daño a nadie". "Me he puesto en el lugar de la familia de mi abusador o de los profesores del colegio y muchas veces he pensado lo que han tenido que pasar. Estoy dispuesto a pedirles perdón. Yo no pediría nada a los familiares de mi abusador, pero también me gustaría que se pusieran en mi lugar, que al final éramos unos niños y no teníamos culpa de nada", indicó.

El presidente de la asociación, Jesús Antonio Zudaire, manifestó que "sería necesaria la escucha atenta, respetuosa y proactiva -a las víctimas-, prestar todo el apoyo necesario a las víctimas en clave de reparación, y saber qué debe hacer la sociedad para dejar de invisibilizar este sufrimiento injusto y sus graves consecuencias".

En la misma línea, Marcos Leyún, también miembro de la asociación, ha afirmado que el objetivo de la entidad es "buscar la verdad mediante la denuncia de los abusos de pederastia, ya prescritos o no, seguiremos denunciando por todos los medios a nuestro alcance lo que nos sucedió, queremos que nuestro sufrimiento, que aún perdura, tenga reconocimiento por parte de sus causantes". Leyún se manifestó sin embargo pesimista respecto a la posible repercusión práctica de sus acciones, por razón del Concordato firmado en 1953 por el Estado y la Santa Sede. "Con él se sienten protegidos. No se sienten aludidos. No se pueden violar secretos o reclamar los documentos de la Iglesia. Por eso, las chimeneas de los archivos eclesiásticos estarán echando humo hacia el infierno". - E.C.